lunes, febrero 02, 2009

Reflexiones sobre El Club del Adulterio

Terminé el libro y estuve a nada de encerrarlo en la nevera para evitarle toda posibilidad de hacerme sufrir otra vez en el futuro.
Curiosamente, me lo regaló mi marido, quien a su vez lo rescató de la purga de libros que se hizo en su oficina, y el título no podía ser más inquietante: El Club del Adulterio, de la británica Tess Stimson.
Creí que se trataba de un libro ligero, cómico y sexoso, sobre todo por la leyenda en la portada, sacada de un texto del Daily Mail: “Una historia magistral de lujuria e inmoralidad”.
De hecho, el Daily Mail no se equivocó al definir este texto en ese sentido. En el libro se habla tan explícitamente de las relaciones sexuales y los resortes que hacen que los personajes lleguen a ellas, que tiene una profunda carga erótica, muy disfrutable.
Sin embargo, está ese otro tema, el que da título al libro: el adulterio, el cual, aceptémoslo, es una sombra constante en cualquier matrimonio.
La historia corre a través de tres personajes: Nicholas es un abogado de prestigio, dedicado a resolver juicios de divorcio, un hombre del tipo conservador, creyente a pie juntillas en la fidelidad y que lleva una vida familiar y sexual feliz al lado de Malinche, una escritora de libros de cocina de cierto renombre. Ellos tienen tres hijas, y una vida sólida de pareja.
Pero de pronto llega Sara, una joven y suculenta abogada a la firma donde trabaja Nicholas, y de inmediato éste se da cuenta que todas sus ideas preconcebidas acerca de la fidelidad que se debe guardar en el matrimonio se caen de golpe.
Aunque de entrada se siente culpable por el profundo deseo que le provoca Sara, al final Nicholas se entrega al instinto y por meses mantiene con su compañera una relación secreta de pasión irrefrenable.
Eso sí, se promete a sí mismo que aquella relación adúltera sólo durará un tiempo, el que necesite para saciar el deseo.
Lo mismo se promete Sara, que sin pena se dice a sí misma (palabras más, palabras menos) que sólo está tomando prestado el “juguetito” de otra durante un tiempo pero que piensa devolvérselo.
En otras palabras, Sara y Nicholas creen que aquello es sólo sexo, sin daños a terceros.
Pero de pronto las cosas se salen de su cauce. Sara involucra el sentimiento y empieza a desear que Nicholas sea sólo para ella. Nicholas empieza a tener problemas para ocultar ante su esposa el adulterio y Malinche tarda más de la cuenta en enterarse de lo que está sucediendo a sus espaldas, pero al final lo logra y todo queda al descubierto.
Mientras leía la historia, más de una vez sentí estar leyendo algo que me era profundamente familiar. Pensé que se trataba de textos, cuentos, novelas que había leído antes sobre el tema del adulterio, pero de pronto caí en cuenta que no, que la historia de Tess Stimson me resultaba conocida porque justamente así se habían desarrollado muchos de los casos de adulterio que he tenido cerca en mi vida.
El de mi padre, lógico, es el más cercano de ellos. El adulterio que más me ha costado entender porque me tocó a mí ser la primera que se dio cuenta de que estaba sucediendo, y como hija, constituyó un dolor difícil de explicar.
Tal vez por ello, llevo años defendiendo la impopular teoría de que la infidelidad no debería ser una opcíón para una pareja que se comprometió a permanecer unida y fiel.
Por más que lo escucho en otras bocas, no logro entender que en una pareja que se prometió fidelidad, exista al mismo tiempo una intimidad secreta, desconocida para la otra (el otro), un espacio donde uno o los dos miembros de la relación puedan mantener sexo con otros sin que esto afecte a la pareja.
Para mí es muy simple. Cuando se abre el espacio para que en una pareja alguien desee sexo con otras personas, no hay nada más que hacer ahí, y entonces lo justo, lo que correspondería, sería que se hablara con esa claridad y se terminara aquella relación sanamente.
Lo que me parece inaceptable es el engaño. La idea de que alguien está siendo fiel y alguien infiel en una relación.
Sin embargo, al leer el Club del Adulterio, me vi obligada a cuestionarme a mí misma estos conceptos: ¿Es que acaso la monogamia es una utopía? ¿Sería más correcto que el matrimonio no existiera y nos mantuviéramos teniendo relaciones por aquí y por allá sin más compromiso que el sexo del momento?
Tendría algo de sentido, me dije a mí misma; después de todo, descendemos de los primates, y los primates no son monógamos.
Y a lo mejor, me volví a decir, se puede lograr mantener relaciones fuera del matrimonio que efectivamente no dañen a terceros.
Pero entonces recordé que no. Lo recordé porque lo he visto repetido muchas veces.
Por más que los defensores de las relaciones “sólo sexo” digan lo contrario, mantener una aventura de una sola noche es una utopía. La pasión no se desvanece en un segundo.
Justo como lo retrata Stimson en El Club del Adulterio, la pasión es como una droga, crece, nos hace querer repetir la experiencia y nos pone, inevitablemente, en el peligro de involucrar los sentimientos.
Y una vez que estamos ahí, requerimos entregarnos a la pasión con energía, dinero, detalles. Elementos todos que vamos restando a nuestra relación de pareja para obsequiarlos al objeto de nuestra pasión.
Por eso, tarde o temprano, la esposa o el marido acaban dándose cuenta del engaño, y entonces sí, hay daños a terceros, dolor, vergüenza, humillación.
¿Y se vale?, digo yo ¿Se vale que el egoísmo más puro nos haga decir que somos incapaces de controlar el instinto?
No se trata de amor o desamor aquí.
Se trata, creo yo, de simple honestidad. No puedo ser fiel, lo digo y establezco así mis relaciones. Cuando se habla claro al respecto, no puede haber infidelidad posible.
¿O qué opinan ustedes?

Para datos estadísticos de lo que la infidelidad representa, los invito a la página de mi amiga Carmeliux, quien recientemente escribió un post al respecto: http://carmeliux2008.blogspot.com/2009/01/la-perdida-de-la-fidelidad.html

9 comentarios:

Isaura dijo...

Bufff! que complejo tema..
Estamos en una época en que las relaciones de pareja son realmente por voluntad propia, digo afortunadamente ya pasaron esos tiempos en los que el matrimonio era una transacción comercial, ya sólo la realeza se preocupa por esas cosas.
En esas situaciones que la pareja fue elegida por cualquier cosa, menos amor, pues hasta resulta un poco disculpable la tendencia a la infidelidad.
Pero las parejas que en teoría se casan porque un vínculo amoroso los une, no deberían comportase así. A final de cuentas, se hace una promesa de fidelidad ante la ley o la religión, cuya base radica en la preservación de un núcleo familiar que sea capaz de criar a los hijos. Y hasta donde sé, eso es muy difícil si tienes dos o tres esposas con hijos..
Aunque se diga que el ser humano no es monógamo por naturaleza, yo creo que es simple pretexto. A ver, que tampoco nacimos para estar asinados en ciudades y ahora hasta gusto le hemos encontrado. Como siempre, cuando queremos justificarnos, cualquier pretexto vale.
El caso es que la decisión de serle fiel a una persona o no, es simplemente un compromiso a nivel personal, pero aquí es donde yo pienso que se debe ser más sincero y si sabes que no podrás ser fiel nunca, pues mejor no te cases. Así podrás ir por la vida de "pica, lica y califica" sin dañar a nadie y eso para mi es hasta de aplauso.
Lo que si no entiendo es que se haga esa promesa de amor eterno y fidelidad, para que a primera de nalgas(digo de cambios) te vayas con otra persona.
A final de cuentas, un matrimonio es de dos sólamente, otras personas ya no entran en la definición.
Y como digo yo: la fidelidad es un aspecto no negociable.
En fin, buena reflexión..
Saluditos Tay =)

ElPoeta dijo...

Amiga, tocas un tema difícil. Yo creo que sí que es cierto que hay algo en la naturaleza humana que hace que deseemos variedad en nuestras relaciones. La decisión de entrar en una relación monógama debe ser algo muy meditado y hay fórmulas de pareja abierta que dejan cierto margen para que cada uno no se sienta encerrado o limitado por su relación de pareja. Pero si uno se compromete a la fidelidad, creo que hay que hacer lo posible por mantenerla y al menos en principio tienes razón al decir que la mejor actitud es la sinceridad y terminar la relación -o cambiar su enfoque- cuando a uno no le basta con su pareja. Me dejas reflexionando, amiga. Te dejo un beso,
V.

Evan dijo...

Coincido plenamente con vos, si una de los dos partes de la pareja no puede ser fiel tiene que dejar las cosas claras desde el comienzo, aunque soy una convencida que cuando hay amor verdadero, no debería haber infidelidad, que ganas podés tener de estar con alguien a quien no amas? Ya sé, suena muy infantil e ingenuo, pero así lo pienso...

Un beso Tay!

Carmeliux dijo...

Hola Tayde.
Es un tema muy complicado, el otro día estaba bien una revista de National Geografic sobre un tema relacionado con la vida en pareja y el autor a grandes rasgos decía que el ser humano al establecer una relación de pareja solo es fiel durante un periodo no mayor de tres años. Lo que me dejo con la boca abierta, el autor señalaba que eso se debe entre otros factores a los desordenes de feromonas que generan en los involucrados como un encantamiento y les despiertan los deseos sexuales y demás factores que generan el enamoramiento, pero conforme pasa el tiempo las feromonas se dejan de producir y se va perdiendo el encanto. auchhh.

Como lo dices el ser humano proviene de los primates y en ocasiones nuestro instinto animal emerge antes que el razonamiento, pero si analizamos la conducta de algunos animales que respetan a las hembras y machos de sus compañeros (Pingüinos, aves, elefantes, etc). El asombro es más grande ,pues la justificación de instinto animal es obsoleto y más aun cuando vemos a los primates disputarse de manera clara sus hembras antes de quitarse al otro compañero y eso se convierte una lucha entres los mas fuertes clara y directa.…

Creo que lo único claro es la facilidad con que el ser humano se engaña a si mismo, pues su compañer@s, espos@s, novi@s o concubin@s terminan descubriendo el engaño y es de la manera más dolorosa.

La fidelidad es tomado en nuestra sociedad como sinónimo de monotonía, lo que a muchos les sonara aburrido, pero a veces eso te da la pauta de conocer mejor a tu pareja, cuanto dure realmente depende de cuanto la cultives.

Te mando un fuerte abrazo amiga y que buen texto.

Satan® dijo...

Si yo fuera tu y mi marido tuviera "el club del adulterio" lo dejaba de inmediato o le empezaba a poner los cuernos de inmediato.

Satan® dijo...

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NORKA dijo...

Es que sabes què mi Tay el matrimonio muy a mi pesar casi estoy por concluir que va a desaparecer como instituciòn ante la sociedad, creeme que estar casado hoy dìa depende mucho màs que del propio amor ... ojo con esto no quiero decir que cada quien como pareja no trate de luchar, de mantener su chispa para mantener la luz en la pareja pero hay infinidad de cosmovisiones, lolas operadas, pestañas postizas, melenas que andan al compas del 5, 6, 7 ,8 obvio lo hemos hablado tambièn la ACTITUD no se compra y esa es clave para mantener viva la llama.

Ser claro y franco es lo ideal màs preguntale a cualquier psicologo o terapeuta de parejas y te dirà que reconocer una infidelidad es mortal porque exactamente no me viene a la mente la cosa es que el daño mella y mucho, pasar la pagina debe ser el paso a seguir, es decir perdonar y sino te usas el gran comodin que se inventò para algo verdad, el divorcio ... yo usè el primero y m hice una promesa interna amo a mi Niño Grande pero me amo màs yo ...

Es complicado Tay porque se desprenden varias aristas al respecto de adulterio femenino y el masculino y bueno no terminarìamos hoy ... asì que prepara el taquito al pastor y la cremita de setas y champis que ahì te caigo !!!

BESOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS !!!!

Guillermo dijo...

De todos los hombres que he conocido, llamese compañeros de trabajo, conocidos, amigos (no Olivier ;D), etc., el porcentaje de infidelidad es pasmosamente alto, es más, me sobran dedos de la mano (no estoy bromeando) de personas que no les conozco aventurilla alguna (me incluyo). Incluso conozco a 2 que antes de casarse establecieron claramente que no eran monogamos, ellas "aceptaron", aunque francamente no sé que pase por sus cabeza, pero no creo que les guste aceptar el cuerpo del delito con otras..supongo, de hecho se me hace bastante miserable y de poca autoestima, por no decir orgullo.

Hacer un compromiso de amor eterno se me hace absolutamente trillado, pero finalmente es verdad, cuando se casa uno, lo piensa de esa manera, pero pasan tantas cosas en el proceso, que irremediablemente dudas, y que conste que no estoy disculpando la infidelidad (aclaro)..ya estoy empezando a escuchar las mentadas de madre de tus amigas...a lo que voy, es que no todos terminan adaptandose a este asunto del matrimonio, por más que lo intenten, simple y sencillamente no se hacen a la idea de que el amor se transforma en muchas otras cosas.

Pero bueno, como diría un amigo en estos casos "Compórtate como un hombre!....y huye!" :D

Gataki dijo...

Holitas!
Este libro me lo empresto una amiga, cuando vi el titulo me dije esto no es lo mío. Obviamente sabía a dónde la iba la historia, pero mi amiga insistió asegurándome que “tenía un final feliz” y pensé “¿final feliz?” o sea no hay ¿engaños? ¿Mentiras? Entonces pensé que quizás me daría la sorpresa, así que lo leí.
Como espectadora intente mantenerme neutra en las situaciones de los protagonistas, pero no pude, pienso que cualquier persona que lo lea se sentirá participe de algún modo u otro, es decir, se puede identificar con algún personaje, en mi caso con la esposa.
Bueno el libro no lleno las expectativas que me había hecho en un principio. Tenía mucha rabia, impotencia y pena al ver como se destruía una familia.
Te digo que mantengo tu opinión. Si no hay confianza, la relación se deteriora, ¿Por qué seguir juntos? ¿No es mejor dejarlo, para no dañar a otros? ¿Por qué mierd#$ no lo hacen? ¿Por qué esperar a la traición?
Mi filosofía es “no hagas lo que no te gusta que te hagan” por tanto si yo decido ser fiel a mis sentimientos ¿Por qué no puede otro serlo? ¿Acaso soy un ser especial y poderoso? No lo creo, tan soy una mujer que decidió ser fiel en su matrimonio.
En este mundo abran mentirosos y sinceros, traicioneros y leales, buenos y malos, infieles y (¿por qué no?) fieles. Entonces ¿por qué no creer que pueda existir la fidelidad y el amor? Tal vez suena fantasioso pero creo en esta utopía llamado amor, matrimonio y fidelidad.
Sobre el final del libro, puf!!! Yo no habría vuelto con el tipo, ni loca, ¿existirá la confianza otra vez? Cuando llegue tarde de una reunión (de verdad) ¿le creeré? No creo, porque siempre quedara la duda.
Entonces pienso ¿El matrimonio no es para toda la vida? ¿Debemos perdonar? ¿Vale la pena? ¿Por una equivocación (ya que el protagonista así lo describe) es justo romper algo que se tenía? ¿Los hijos sobrellevaran esto? ¿Por un tercero que NO significo nada (siguiendo el patrón del protagonista), terminar una relación de tanto años? Es difícil lo sé, pero eso no debería preguntárselo él o ella que va a traicionar ¿vale la pena destruir algo que se ha construido por años, por un desliz? …

Me alegra pensar que coexisten otras personas como tú y yo, que creen todavía en la fidelidad. Todavía existimos personas que creemos en el matrimonio es para toda la vida.
Suerte a todos!!
Bay