viernes, febrero 01, 2008

A tan sólo un mes

Un mes y no me lo creo. La vida no me deja creérmelo, papá.

Estoy preparando a Andrés, tu nieto, para participar en un concurso de oratoria ni más ni menos que con el tema de Juárez, que tanto te apasionaba.

Utilizo tus recursos. Saco de la memoria tus palabras. Escribí un discurso basándome en lo que me enseñaste. Intento respetar las reglas.

Le explico a tu nieto la importancia de la dicción, de la mirada, del énfasis, de la gesticulación, tal y como tú me lo dijiste en mi infancia.

El tío Américo. Actor, con esa voz tan parecida a la tuya, nos ayuda en la tarea.

Le hablo a Andrés de que su abuelito Gabriel ganó premios de oratoria, le comento que diste clases sobre esta materia, le digo que te sentirías orgulloso, le explico que hoy más que nunca tenemos que honrar tu memoria. Después, dejo correr las lágrimas.

Le pongo a mi hijo un video de tu admirado Fidel Castro dando un discurso, a sugerencia del tío Américo. Actor, quien en sus clases también saca a colación los recursos que tú utilizabas para convencer a la gente.

¿Cómo aceptar que te fuiste si estás de tantas maneras?

5 comentarios:

Evan dijo...

Tai, vengo a dejarte mi abrazo!

Leí los posts anteriores de tu papá y quise acompañarte en silencio...

Te dejo un beso y un abrazo que te reconforte!

Te acompaño desde aquí...

David dijo...

Un buen tributo amiga...

el fantasma de la libertad dijo...

Tay,

Me ha resultado muy sensible esta elaboración de la semilla que ha dejado su padre. En ud, en sus hermanos, en la generación siguiente. Me parece particularmente atractiva la idea de un gran orador (ud no debería sorprenderse de esto, sabiendo que son los grandes oradores tal vez los seductores más irresistibles).

Le dejo un abrazo grande!

Taito dijo...

Mi querida Evan: Mil gracias por ese apoyo silencioso. No lo vas a creer, pero lo sentí. Te quiero mucho. Taydé

David: Gracias.

Querido Fantasma: Qué gusto me da siempre leerlo, y qué gusto ese cariño que percibo en su comentario. Sí, esta vez quise escribir sobre esa semilla que está en nosotros tan presente. Su modo de ser inmortal. Un beso.

Isaura dijo...

Ya con el tiempo, viene uno dándose cuenta que ellos siempre nos acompañan. Su presencia es una constante en nuestras vidas, porque mucho de lo que somos está influenciado por ellos.
La partida de un ser querido pareciera ser el catalizador de recuerdos más potente que hay. Una vez que se han ido vienen a colación tantos pasajes, anécdotas, pláticas compartidas, incluso sueños...
Creo que cada una de esas imágenes son un consuelo ante la pérdida, pues una vez entendida la despedida, nuestros seres amados vienen a formar parte diaria de nuestro andar.
Un abrazo Tay, a ti y a tu familia...