martes, diciembre 16, 2008

Fóbicos de las Mesas de Regalo Anónimos


Me dicen Taito y odio las mesas de regalo.
Cada vez que me invitan a una boda y en medio del sobre aparece, amenazante, la tarjetita de la tienda donde uno debe escoger el presente para el nuevo matrimonio, mis manos sudan, se me revuelve el estómago y empiezo a sentir un escalofrío que me recorre el espinazo.
Entiendo, por supuesto, las ventajas que una mesa de regalo tiene para los novios: pueden elegir los productos que quieren para su nuevo hogar en la tienda que les gusta, y en caso de que a última hora decidan cambiar un presente por otro pueden hacerlo sin problema.
Pero a mí siempre me sucede lo mismo. Tras recibir la invitación, corro a la computadora, abro el sitio de internet de la tienda y reviso de palmo a palmo la lista de posibles regalos que puedo hacer.
Y es entonces que empieza la pesadilla.
Debo aclarar, primero, que mi presupuesto siempre es reducido, así que por más que quiera a los novios y desee agasajarlos como se merecen, empiezo el recorrido decidida a rechazar la idea de obsequiarles un aparato de sonido de 25 mil pesos o una televisión de 10 mil.
En realidad, debo confesar que nunca he entendido bien a bien por qué se incluyen presentes de precios tan altos en estas listas, pero tengo algunas ideas:
a) La tienda obliga a los novios casi a punta de pistola a incluir regalos carísimos por si tienen entre sus amigos a algún desprendido
b) La pareja es muy fantasiosa y/o goza de un excelente sentido del humor
c) Tienen amigos millonarios para los cuales hacer regalitos así equivale a quitarle un pelo a un gato
d) La tienda y los futuros esposos son un grupo de sádicos que gozan con el dolor ajeno.
Tras desechar los regalos de precios prohibitivos, también ignoro aquellos que no me gustaría hacer, por más que el futuro matrimonio los haya elegido y que los precios sean accesibles para mi humillado bolsillo.
Digo, ¿a quién le gustaría enviar una bonita caja de regalo, con tarjetita de buenos deseos y todo, tan sólo para que al abrirla los novios se encuentren con un bote de basura, un tapete de baño o un rayador, colador o pala de cocina?
También rechazo casi todos los adornos del hogar, porque me imagino que el set de velas o el bonito florero que puedo escoger en el mejor de los casos acabarán empolvados en un rincón, o bien, rotos y en la basura.
Casi siempre, al llegar a este punto, mis opciones quedan reducidas a regalar blancos, como sábanas y toallas, electrodomésticos menores, como planchas, batidoras y secadores de pelo, y vajillas.
Y de pronto, mis ojos se topan con unas bonitas copas de vidrio importado de no sé qué país lejano y exótico, y me digo a mí misma, he aquí lo que sí me gustaría regalar: un detalle bonito, elegante, que hablará bien de mí y hará que me recuerden con cariño. El precio que aparece a un lado, además, parece ajustado a mi economía: 500 pesos (alrededor de cincuenta dólares).
Pero entonces es cuando la cosa se pone fea, porque descubro que el precio de 500 pesos es por copa, y mis amigos no son de los que pedirían sólo una o dos copas, ¡no, señor!, a ellos les gustan los convivios elegantes y con un buen número de gente, así que los angelitos deciden pedir ni más ni menos que 10 copitas, por aquello de que nadie se quede sin brindar.
Y mi marido, que siempre es mi compañero en estas torturas, me dice, sin asomo de vergüenza, ¿por qué no les regalamos unas tres copas y las demás que se las dé alguien más?
Mis ojos se abren como platos, y lanzan destellos casi fulminantes con los que lo miro y le respondo, ¿pero cómo crees? Ellos pidieron 10 y es porque quieren 10. Se vería fatal que les llegue el juego de copas por partes, y quedaríamos como unos verdaderos miserables.
Y entonces, el diálogo que sigue es más o menos así:
-Bueno, y entonces qué… Los sartenes suenan bien
-Pero ¿sartenes, esposo mío? Digo, como que no es muy especial.
- Las sábanas si están muy caras, ¿pues de qué son, tú? ¿De seda pura o qué?
- Pues sabe, tú… ¿y si les damos la batidora?
- No, no. Si ya estás en esas, de una vez les damos el aparato de sonido de 25 mil; digo, el precio es lo de menos…
- Ay, por Dios, no seas exagerado
Y así podemos pasar horas hasta que por fin tomamos una decisión salomónica que casi siempre nos deja insatisfechos: Cuatro vasos de vidrio, un juego de toallas, una plancha. Lo que sea, invariablemente nos produce la sensación de que los novios pensarán que no tenemos ni idea de cómo se hace un buen regalo para boda.
Aunque, a decir verdad, nunca nos hemos atrevido a preguntar el efecto que provocó en la feliz pareja nuestro presente, ni la tarjetita adjunta que por más que nos esforzamos siempre nos deja la impresión de que no expresamos todo el cariño que sentimos por los recién casados.
Total, de una vez aprovecho este espacio para disculparme con los que estén pensando en casarse próximamente. O al menos para advertirlos por aquello de que les sea más cómodo no invitarnos.

13 comentarios:

Carmeliux dijo...

jajaja.

Hola Tayde.
Comparto contigo esa opinión, es muy complicado llegar al final de la invitación donde esta el monstruo de cien regalos llamada mesa de regalos y lo peor es la indecisión posterior entre tus opciones de regalos de acuerdo a tus posibilidades y lo que te gustaría regalar.
A mi me pasa siempre lo mismo y termino regalando lo que me permite mi situación económica del momento, pero termino con una frustración enorme.
Al igual que tu, también pido una disculpa.
Dicen que la intensión es la que cuenta,o no .jajaja.

Isaura dijo...

Jajajaja!
Pus acá sonaré muy barrio, pero para mi, quien pone una mesa de regalos en El Palacio o Liverpool, lo hacen más por pose que por otra cosa, pa que se diga que son nice y les regalen pura cosa cara.
Me cae muy gordo que me hagan eso Tay (que me ha tocado con familiares cercanos, eh?) y creo que si te invitan a una fiesta que ellos mismos eligen cara o baras, pa que luego te quieran encajar el diente con un regalo que compense tu menú de 750 varos...
La neta es no ser buen pex con tus invitados..
Sorry porque acá ya embarré a mucha gente, pero si ME CAGAN las mesas de regalos..
En fin, te mando saluditos mujer y a difrutar las posadas!

ElPoeta dijo...

Taíto, comparto tu opinión sobre ese tipo de regalo. El regalo debe ser algo elegido por el que lo hace y una sorpresa para quien lo recibe. Un beso,
V.

Pequeña capitalista dijo...

Jor jor shot regalar la charolita para pan

Taito dijo...

Carmeliux querida: Toda la razón te asiste, amiga... La intención es lo que cuenta. Se me hace que a los otros novios que me toquen les regalaré un par de saleros, pos éstos... Jejejeje. Te quiero mucho, amiguita.

Isaura: ¿Verdad que cae mal, mi Ixis? Sí, no creas, yo también balconee a varios amigos cercanos que me han hecho esto de las mesas de regalo, pero de verdad que me desesperan... así que con permisito. Jajajajaja. Un beso

Amigo Poeta: No puedo sino concederle toda razón. Un abrazo

Pequeña capitalista: Buena idea, gracias por pasar... un beso

Evan dijo...

Aquí también pasa algo parecido, en mi ciudad que relativamente chica, salen las listas en los diarios de las diferentes casas de regalo que hay, cada pareja hace listas en varios negocios y el periódico se ocupa de poner las listas de novios (así se llaman) cada mes.

Lo que también se usa mucho es juntarnos entre varios y hacer un buen regalo.

Besitos Tai!

NORKA dijo...

Lista de bodas complicado el asunto yo sabes muy cara lavada como los matrimonios a los que voy son de gente querida pues debo ir ni modo peroooooooooooo sino tengo no tengo y no regalo, sabes hace poco se casò una amiga y su lista de bodas incluìa varias cositas entre ellas obvio basos de tomar entonces yo dije nada le regalo 2 basos y cuando los veo los detallo y me fijo eran Versace que va friend debut y despedida señora le dije a la vendedora voy al cajero y vuelvo !!! jaja es incomodo sabes porque tampoco vamos aparecer con una licuadora o un sarten pero caramba tu me diras !

BESO DE CHOCOLATE VENEZOLANO GRANDOTE :)

el fantasma de la libertad dijo...

Señorita de las convicciones,

;)

Caí de casualidad, como siempre, para leer posts que ya han quedado caducos y me encontré con esto. Debo decirle que SIEMPRE he detestado profundamente la tiranía implícita de lo que aquí llamamos las "listas de casamiento", que es lo mismo que ud explica.

No sólo pienso que, aunque pragmático, es absolutamente humillante para quien no cuenta con mucho dinero, sino que pienso que no hay manera de hacer más frío el obsequio de bodas. Aún teniendo el dinero, me parece aberrante y espantoso.

No hace mucho discutía este tema a raíz de un casamiento, y decía que creo que me resulta preferible el sistema yanqui ese en el cual todos dejan un sobre con dinero. Cada uno aporta lo que puede y todos los sobres se mezclan en la jornada, por lo cual la pareja al terminar el día encuentra una suma total y nunca sabe quién puso 5 y quien 5000.

Debo decir para su diversión, que tal es mi desagrado por las listas de regalos que cuando me invitan a un casamiento que se maneja de este modo, reacciono de una de las siguientes tres maneras:

a) no concurro ni hago regalo (cuando son más por compromiso que cercanía)

b) hago un regalo aparte, algo que a mi me parezca, y se lo doy haciendo caso omiso a la lista de casamientos (cuando son muy cercanos y está esa confianza).

c) no hago regalos y punto. (cuando son de confianza intermedia).


El punto es que de un modo y otro, no participo en tal cosa, me asquea profundamente, porque además siempre he pensado que el regalo es tambien una situación, no sólo un trámite. El regalo, en cualquier evento, es el resultado de alguien que se fue a recorrer una, dos tardes, quizás más, y que buscó algo en especial que pensó que podía gustarte. Quitarle eso a la situación la vuelve de una frialdad que me resulta vomitiva.

Vea, no sé si me case alguna vez, y me arriesgo a tener quince juegos de manteles, pero desde ya aviso que no me encontrarán a mi por las Mesas de Regalo, haciendo listas patéticas y humillantes.

He dicho.

Taito dijo...

Querida Evan: Me gusta mucho más tu opción de unirse entre varios y hacer un solo regalo, porque varias parejas piensan y compran mejor que una... jejejeje. Un beso, preciosa.

Norkita: Jajajaja... ay amiga, yo sé, aunque uno quiera el monedero es el que a veces nos traiciona. Mejor que lo dejen así, por piedad hacia nosotros ¿no? Un beso grande.

Amigo queridísimo de las no convicciones: Me encantó su comentario. No sabía que usted tenía el mismo problema, pero me alegra saber que tenemos también esto en común. Y no, no me reí con sus opciones, más bien tomé papel y lápiz, decidida a hacer justo lo que hace usted a la próxima... jejeje. Gracias por estar aquí. Un abrazo enorme.

mercedes dijo...

yo creo que también la pareja tendría que pensar en el invitado para ofrecerle compartir una situación de felicidad no agregarle una situación incomoda, nosotros montamos una web de bodas y allí creamos nuestra lista, sinceramente ya contábamos con lo indispensable para el hogar, por lo q mi novio agregaba a la lista regalos meramente simbólicos y sumamente creativos, y para algunos alentábamos el agruparse para comprarlo, conociendo la situación económica de nuestros invitados; por eso sepamos que una boda es para contagiar la felicidad a todos, no para incomodarlos

violenta dijo...

Hola!!

Concuerdo contigo, acabo de escribir algo sobre lo mismo, las mesas de regalos son patéticas, además si exigen regalos costosos es porque perciben grandes ingresos, suficientes para comprarse ellos mismos esos regalos, no?

sinchamba dijo...

yo regalaria lo que ami se me diera la gana aunque no estuviera en la dichosa mesa de regalos

Elisabet dijo...

Hola. Cualquier tipo de Fobia interfiere en la vida de la persona de manera molesta. Gracias por el blog. Saludos.