lunes, diciembre 08, 2008

Época de reflexión

Pequeñas luces de colores lo inundan todo. Botas, esferas, moños y adornos de todo tipo han salido de sus cajas para ser protagonistas de esta época, como sucede año con año.
También salen a relucir las mejores sonrisas, las que a veces hemos guardado un año entero, pero que ahora queremos repartir generosamente entre quienes nos rodean.
Los bolsillos se ven obligados a escupir dinero, porque hay que comprar regalos, compartir comidas, asistir a fiestas, preparar la cena… todo lo que nos exige esta sociedad cada vez más consumista.
Y a mí siempre me sucede lo mismo.
Celebro, sí, pero no muy segura de por qué lo estoy haciendo.
Después de todo, he tenido oportunidad de comprobar en más de una ocasión que la Navidad es una fecha impuesta y que es imposible que un corazón abatido se inunde de calor, armonía, paz y amor por un mandato de la época.
La primera Navidad desastrosa de mi vida fue en 1979. Mi familia y yo nos acabábamos de mudar en el mes de diciembre a la Ciudad de México, después de haber habitado por un breve periodo en el estado de Veracruz y estábamos pasando unos días en casa de mis abuelos maternos, mientras llegaba mi papá con la mudanza.
Entonces, el 18 de diciembre, mi abuelo materno cayó muerto de un infarto a los 62 años de edad mientras se cepillaba los dientes en el baño de su casa.
Tan sólo dos días después, mi madre, que estaba embarazada de mi hermano menor, dio a luz anticipadamente por efecto del impacto.
Mi mente de niña, en aquel entonces de 9 años, registró a detalle la oscuridad y tristeza de que se tiñó aquella Navidad, alumbrada tan sólo por la llegada de un bebé que desde entonces ha sido luz para todas las vidas que lo han rodeado.
Después, vendría la Navidad de 1983, bañada de lágrimas por la reciente separación de mis padres, y la de 1985, con olor a tragedia porque apenas unos meses atrás acabábamos de experimentar el terremoto que devastó a la Ciudad de México y de cuyos efectos mi familia se salvó por un milagro.
En 1990, apenas unos días antes de la Nochebuena, viví el rompimiento de una relación, que más que afectarme por la relación misma, me dejó sumida en una honda depresión porque marcaba la cereza del pastel de una época en mi vida que había sido especialmente difícil.
Ya en este nuevo siglo, el 1 de diciembre de 2005, me robaron mi auto, y estaba sufriendo por deudas e incertidumbres que le quitaron todo brillo a la época, y el año pasado, cuando me disponía (como trato de hacer siempre a pesar de los pesares) a disfrutar la Navidad hermosa que había planeado con tanto esmero y en la que fungiría como anfitriona de mi familia, el 23 de diciembre por la mañana sonó mi teléfono y la voz grave de uno de mis hermanos me informó, sin preámbulos, que mi papá estaba hospitalizado después de sufrir un infarto.
De hecho, la Navidad del año pasado la recuerdo como si estuviera sumida en una nebulosa.
Decidimos celebrar, para no dejar un mal recuerdo en el corazón de mis hijos y mis sobrinos, pero yo era incapaz de pensar en otra cosa que en el miedo irracional de perder a mi papá.
Este año, como hago siempre, decidí nuevamente vestirme de esperanza. Repetirme a mí misma que esta vez no será igual, que trataremos de sobreponernos y habrá que sonreír y abrazar y querer y gozar en esta Navidad.
Ya saqué los mil adornos que he ido acumulando a lo largo de los años y todo está dispuesto para celebrar, y no obstante, mi corazón está triste, porque tengo la certeza de que la Navidad es una hermosa época, pero no opera milagros, no cura dolores, no evita a la muerte, no cura la pobreza y no detiene las lágrimas por más que así nos lo hayan dibujado en las películas.
Por eso, esta Navidad seré discreta, sonreiré un poco menos y abrazaré mucho más a todos los corazones abatidos que lleguen hasta mí.
Qué mejor regalo puede haber que ese.

9 comentarios:

Isaura dijo...

Ay Tay, no sé porqué a veces sucede que la vida se ensaña los fines de año con eventos tristes. Nosotros tuvimos una racha de 4 muertes navideñas, pero el año antepasado decidimos que lo pasaríamos bien, ya por el simple hecho de que por fortuna todos estabamos bien y sanos.
Desgraciadamente, con todo esto no puede evitar uno en que el ánimo hacia las fiestas disminuya (sobre todo por los malos recuerdos), pero no está de más intentarlo...
Te mando un abrazote y la mejor vibra, esperando que esta Navidad sea buena!

Evan dijo...

Son muchas casualidades, pero creo que la vida te va a sorprender y las navidades comenzarán a ser diferentes.

Tus hijos hermosos te llenarán de vida, vas a ver.

Un abrazo Tay!

Angie Sandino dijo...

Ay Tay... no soy la más indicada para hacer comentarios navideños, puesto que la navidad dejó de gustarme hace muchos años. Solo por mis niños armo el árbol y hago la faramalla de sus regalos. Pero luego de nuestra cena, mi esposo y ellos se van a casa de mis suegros, y yo me quedo a pasar el resto de la noche sin más añoranzas que cruzar la fecha. Me pongo realmente triste en esa noche, díficil explicarlo, pero tiene que ver con un padre en nicaragua, una madre y un hermano en estados unidos, una hermana en monterrey y una abuela en torreón... y cosas por el estilo :(

Un abrazote y espero de todo corazón que abraces a mucha gente en estas fiestas y te encuentres rodeada de mucho cariño.

Taito dijo...

Ixis querida: Después de leer tu experiencia me doy cuenta que sí, hay que aprender a mirar hacia adelante. De verdad te agradezco el comentario, amiga, y aunque sea virtualmente espero que nos podamos dar los apapachos tradicionales. Un besote

Evan preciosa: Que tus palabras sean proféticas, querida amiga. Por lo pronto, ya se siente calor y amor al oír a los amigos como los que están aquí, entre ellos tú. Un besote.

Angie: Sí, amiga, entiendo perfectamente lo que me dices, pero bueno, como cada año, intentemos transitar por aquí como sabemos hacerlo, con la mejor de las sonrisas a pesar de nuestro espíritu Grinch ¿no? Un beso

NORKA dijo...

... el lunes vengo y leo ... decirte que acepto totalmente tu abrazo y que me voy a calmar pero caramba como duele mi Tay ...

Olivier dijo...

Sí que ha sido difícil; por eso cada año somos más scrooges, el verdadero héroe de la navidad. No puedo prometer que este año será diferente, la verdad es que tiemblo de pensar qué nos espera ahora, pero sólo puedo decirte que mi plan de abrazar a mi mujer y a mis hijos no me lo puede echar a perder nadie.
BEsitos

NORKA dijo...

...Mi Tay que te puedo decir, sabes yo amo la Navidad primero porque es la època del año en que puedo colgarme del cuello de mis padres a mis anchas no es que no pueda hacerlo normalmentepero esta fecha es especial, puedo y siento la alegrìa de muchos y eso me contagia, ver la carita de mi sobrinita y decir "avida" por navidad es màgico cuando ve los inflables sabes o el arbolito eso me gusta y me llena un mundo... cierto que cuando hay cierta tristeza el nudito se hace en la garganta y duele caramba y mucho pero como dice tu Oliver no sabemos lo que viene pero centremonos en ese abrazo que nos daremos en su momento...

Extraño mucho a mi bolita de pelos Tay en verdad nunca creì que fuese tan duro me siento sola aunque estoy acompañada ...

Oye bellisimo el video de tu matrimonio mejor que un Mariachi o una serenata !!! que lindos sabes el universo siempre conspira en favor de uno aunque y su pareja para que se dè lo mejor, bendiciones paqra tu matrimonio mi

Tay besitos pra voce de chocolate

Taito dijo...

Ovivi: ¡Te agradezco tanto esta promesa! Yo sólo te digo lo que ya sabes: "All I want for Christmas is you". Te amo.

Norkita linda: No sabes lo que entiendo que extrañes a tu bolita de pelos, yo creo que sólo los que hemos tenido un compañerito de vida como era ella para ti, y lo hemos perdido, sabemos el inmenso dolor que eso representa. ¡Animo!
Y en cuanto a la Navidad, te prometo poner en práctica tu filosofía.
Gracias por las palabras sobre mi matrimonio... no se me olvida que estaremos de celebración el 18 ¿eh?
Un besote

Carmeliux dijo...

Tay.
En mi caso la navidad como tal la conoces tu o yo, comenzó cuando me case y comencé con el espíritu navideño, antes solo era el día en que mi madre estaba en casa y se limpiaba la casa de pies a cabeza para recibir el año nuevo.
O la recuerdo como un día de rezo continuo en la iglesia del pueblo donde es nativa mi madre.
Se que su objetivo es más como un evento de grandes ventas motivadas por la explotación de las emociones, pero yo lo tomo como un día para dar gracias por todas las bellas personas que como han dejado huella en mi vida.