martes, marzo 06, 2007

De mis grandes placeres

Uno de mis grandes placeres son ustedes, los amigos que he hecho a través de esta Zona Infinita, como mi querida Ixa, Carlos, El Poeta, mi amigo anónimo, Boris, en fin, todos los que me orientaron para resolver el problema que tenía con el blog.
Deben saber que les hice caso y me di cuenta que sí, el canijo sistema me tendió una trampa, todo con el fin de que bajara el famoso Mozilla Firefox. Sin embargo, con tal de estar aquí con ustedes, bien valió la pena caer en la treta.
Bueno, verán, en estos días he estado de enfermera del Ghost Boy y su hermanito, así que mis neuronas andan concentradas en a qué hora dar los medicamentos, cómo hacer para bajar la fiebre y demás.
Por ello les había preparado un texto ligero sobre otro de mis placeres. Aquí se los dejo.

Debo decir que en cuanto a pasatiempos soy una mujer muy aburrida. Conozco a quienes se apasionan con la colección de los más diversos objetos, desde discos e historietas hasta monedas, llaves, cerillos y un sinfín de monerías. Hay otros más que son declarados fanáticos de la música, el cine o los videojuegos y aparte de tener un amplio archivo del tema de su interés, hablan de él tan apasionadamente que no puedo evitar sentir admiración y en algunos casos un poco de envidia.
“A mí me gusta bailar y leer”, respondo automáticamente siempre que me preguntan cuál es mi “hobbie”. Pero la verdad, ni siquiera en estos dos temas puedo considerarme una experta como tanta gente que tengo el privilegio de conocer.
El caso es que, aunque nunca la menciono por cotidiana, cocinar es una tarea que sí me apasiona.
Creo que el amor por esta actividad me llegó por herencia directa de mi mamá, que también siente la misma inclinación, aunque lo he ido perfeccionando a lo largo de mi vida.
De niña, recuerdo que jugaba, como muchas, a los pasteles y los guisos imaginarios, y por supuesto, entre mis juguetes preferidos se encontraba un refrigerador y una estufa (que sí enfriaban y calentaban un poco) y mi dotación de mini enseres de cocina.

Pero mis primeros acercamientos reales a la tarea de cocinar se los debo a mi mamá, que en la infancia me dejaba experimentar a su lado con pasteles de todos los sabores posibles, desde vainilla y chocolate hasta plátano y mamey. También a Chepina Peralta, una señora que aparecía en la tele preparando y dando recetas de cocina y cuyo programa se encontraba entre mis favoritos junto con las caricaturas, para asombro de todas mis pequeñas amigas de aquel entonces.
Después, cuando entré a cursar la secundaria, decidí estudiar el taller de cocina, a pesar de las protestas de mi mamá que anhelaba que yo entrara al taller de belleza para que aprendiera a maquillarme, peinarme y arreglarme como Dios manda. (Imagínense cómo me veía)
En el taller de cocina, tenía yo una maestra muy severa que siempre me decía, “ay, Del Río, Del Río, usted cocina delicioso, pero sus presentaciones siempre dejan mucho que desear”.
Porque han de saber que sí, me han alabado el sabor de mi comida muchas veces, a pesar de que en ocasiones el aspecto que presentan mis platillos esté años luz de las fotos que aparecen en los libros de cocina.
El caso es que ahora, si bien es una tarea que tengo que hacer diariamente, cocinar sigue siendo una de mis pasiones, un pasatiempo al que me dedicó en cuerpo y alma, no como una actividad pesada y obligatoria sino como un verdadero placer.
Cuando estoy en la cocina, me siento en mi espacio y antes de empezar el gran concierto que para mí supone hacer la comida, sigo siempre el mismo ritual: Procuro que todas las zonas estén limpias, y tener a mano todo lo necesario para preparar las recetas, tanto ingredientes como utensilios.
Después, empiezo paso por paso, primero lavo lo que haya que lavar, pico y licuo aquello que lo requiera, y entonces sí, una vez que todo está listo, llega mi proceso favorito que es mezclar los alimentos y disfrutar con los olores y las sensaciones que me producen al cocinarse.
Mientras estoy en esta tarea, yo procuro concentrar mi atención al 100 por ciento, porque una de las cosas que he aprendido es que la cocina es una amante celosa que castiga la menor distracción.
Uno de los mayores ejemplos del celo de la cocina me sucedió hace algunos años. Preparaba yo lo que en México se conoce como Pan de Muerto, que se prepara para las ofrendas del 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, y de pronto, sin que me diera cuenta, se apagó el horno.
En vez de seguir la regla que indica que cuando sucede algo así uno debe esperar a que se ventile el área para volver a prender el horno, yo encendí de inmediato el cerillo y provoqué un flamazo y una pequeña explosión.


Siempre bromeo con eso y digo que en lugar de Pan de Muerto yo estaba a punto de preparar pan con muerto.
Afortunadamente, el saldo fue menor: tan sólo un par de mis dedos con quemaduras de segundo grado, pero debo confesar aquí que dejé de usar el horno varios años por temor a repetir la experiencia.
Cocinar también me ha dejado huellas en brazos y manos por quemaduras con aceite y agua que son producto de mis descuidos. Aunque déjenme decirles que estas cicatrices las muestro con orgullo, como un trofeo de las batallas que he vivido en la cocina.
Al preparar los alimentos, la práctica me ha permitido dominar cada vez más todos los aspectos e incluso experimentar en un mismo platillo, agregando y quitando especias y condimentos a mi gusto.
Además, siempre estoy en la búsqueda de nuevas y apetitosas recetas, ya sea en libros que compro, en recortes de revistas o pidiéndolas aquí y allá. Una vez que tengo la receta en cuestión procuro prepararla varias veces, porque estoy convencida que, como dice el dicho, "la práctica hace al maestro"
Sin ir más lejos, en estos días he estado trabajando en la hechura de las tortillas de harina que hace mi mamá (que son como las famosas tortillas de maíz con que los mexicanos comemos tacos, pero éstas se hacen con harina de trigo) y con un pastel de chocolate que se prepara en olla exprés.
Y como no puede hablarse de cocina sin compartir una receta (al menos en mi opinión) les dejo aquí la del pastel. Los ingredientes son fáciles de conseguir, la preparación es muy sencilla y queda delicioso. No se pierdan el placer de prepararlo.

PASTEL EN OLLA EXPRÉS (U OLLA DE VAPOR)



Ingredientes:

2 tazas de harina de trigo
2 tazas de azúcar
¾ de taza de aceite vegetal
1 ½ tazas de leche
4 huevos
2 cucharadas de vainilla
4 cucharadas de cocoa en polvo
2 cucharaditas colmadas de polvo para hornear

Preparación
1.- Engrasar y enharinar la olla exprés
2.- Mezclar los ingredientes con batidora o en licuadora.
3.- Verter la mezcla en la olla exprés. Aquí el truco es no hacerlo en directo, sino sobre una cuchara, para permitir que el engrasado y enharinado permanezcan intactos.
4.- Se tapa la olla, pero sin la válvula y se pone a cocer con fuego medio.
5.- Cuando empiece a salir humo y aroma a pastel de la olla, se baja el fuego al mínimo.
6.- El proceso de cocción, desde que se pone la olla al fuego hasta que se termina el pastel, dura 50 minutos.
7.- Una vez listo, decorarlo al gusto.

11 comentarios:

Carlos dijo...

...cocinar más que un placer lo entiendo y aplico como un arte.

El arte de la improvisación Tay, de usar lo que tienes en la refri y que salga a tu estilo, mejor que en la receta del libro.

Ese sentido común e improvisación adquiere buen gusto cuando lo haces para tí o quienes amas.

Soy hombre y me apasiona la cocina.

Fuerte abrazo amiga.

Isaura dijo...

Ay Tay! pues, sabes que comparto totalmente tu amor por la cocina. Fíjate que cuando describes la forma de cocinar, como todo un ritual y todo limpio, me vi identificada. Me dicen que eso es mera manía mía, pero tienes razón en apuntar que el verdadero placer consiste en disfrutar la mezcla de olores y sabores. Eso no lo había pensado.
Creo también, que con el tiempo uno va desarrollando la sensibilidad del químico y comienza a entender las propiedades de los elementos y sus combinaciones (como agregar huevo para aglutinar, harina para dar cuerpo y todas las demás posibilidades).
Las quemaduras, como bien apuntas, son las heridas de guerra y se exhiben con honor y gloria!
Ah y eso del "pan con muerto" me tuvo a las risas.. pero bueno, errores, los cometemos todos. Te conté que la primera vez que preparé mole de pasta, lo confundí con achiote y serví una cosa horrorosa? jaja!
Pero en fin, la cocina es un placer.. muero por probar ese pastel de chocolate, pero eso si, espero ir a gorreártelo pronto ;)
Un abrazo enorme Tay y saludos a los chavales, espero que se recuperen pronto!

ilne dijo...

Tay: me alegro de que solucionaras el problema del blog y espero que tus peques se encuentren mejor.
Como en otras ocasiones ya hemos intercambiado recetas ya sabrás que la cocina
me gusta, sobre todo cuando he de preparar una comida para la gente que quiero.
De pequeña en el colegio, yo tendría doce años, se hizo un concurso de pasteles,
yo lleve un pastel de galletas con chocolate y adornado con copitos de vainilla, preparado por mi, no gano, gano el de una compañera que se lo había preparado la madre, pero tuve el gusto de comprobar que al final de la presentación y de la fiesta
del mío no quedaba ni para llevarme a casa y siempre recuerdo aquel momento con el
pensamiento de que no siempre lo mejor es ganar.
La receta facilísima.
Coges galletas cuadra, las pasas por leche con canela, pones las galletas en una bandeja
con una altura de tres pisos de galletas, las recubres de chocolate y haces igual otra capa, así hasta tres pisos o cuatro según las galletas y después lo recubres todo de chocolate y lo adornas,
Es muy sencillo barato y buenísimo.
Preparare el tuyo a ver como me queda ya te contare.
Un abrazo enorme querida amiga

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Mi abuela materna era una excelente cocinera. Mi madre no le heredó mucho la sazón y yo absolutamente nada. Qué rabia! yo no tengo paciencia ni experiencia en la cocina y esto no me enorgullece.

Desde hace como dos domingos estoy dedicándome a cocinar, pues de Lunes a Sábado lo hace mi mano derecha, la Wilma. No me ha ido ni mal ni bien considerando que lo que he preparado ha sido de lo más fácil. Lo chistos es que mi ayudante de 7 años (mi Sebas) tiene una habilidad bárbara para hacer algunas cositas que le encargo. Quien sabe y la herencia haya saltado dos generaciones pero se consolide en mi hijo menor.

Un abrazo. Es bonito leerte.

Taito dijo...

Querido Carlos: Te concedo la razón, la cocina es un arte. Fíjate que yo no he podido nunca ser innovadora, me cuesta trabajo cocinar sin receta, pero reconozco que hay gente a quien los experimentos le quedan bárbaros y supongo que tú eres el caso. Ya me tendrás que invitar a comer algún día para saber qué tal te quedan ¿no? Un abrazote, amigo.

Ixa linda: Que no se quede en palabras lo de venir a gorrear pastel ¿eh? Ya sabes que ésta es tu casa. No sabes como me reí con tu experiencia del achiote. No cabe duda que a todos nos pasa. Conozco la anécdota de la mamá de una de mis mejores amigas que una vez hizo arroz con mollejas para apantallar a su marido, ¡pero no limpió las mollejas! Es curioso porque cada vez que cuento esta anécdota, todo mundo suelta un grito nervioso y luego una carcajada. En fin, parece que los chavalillos van mejor, pero aún hay que esperar. Un beso.

Querida Ilne: No sabes cómo me gustó tu anécdota del concurso. Te imaginé chiquita, con tu delicioso pastel. Siempre pasa eso de que hay una mamá "muy viva" que se pasa encima de nosotros en este tipo de certámenes, pero me da gusto que la experiencia haya sido positiva. En cuanto a la receta, quería preguntarte dos cosas, ¿cuáles son las galletas cuadra?, y ¿el chocolate es líquido o de los chocolates de repostería que son duros, de tablilla? Bueno, te prometo que una vez que dirima estas dudas, pongo en práctica la receta y ya me dices tú qué tal te fue con el pastel ¿va? Millones de besos.

Querida Cáspsula: Fíjate que no suena errado que tu hijito haya sacado las cualidades para la cocina de tu mamá. Te cuento que por ejemplo, en cuanto a las tortillas de harina que les comentaba, resultó que a mis dos hijos (de seis y diez años) le salen mejor que a mí. Cuando mi mamá lo supo me dijo algo como lo que tú me dices ahora, la habilidad para hacerlas se saltó una generación. En fin, trata de ir poco a poco en la cocina, verás que le vas encontrando en el gusto. Un beso grande, amiga.

ilne dijo...

Tay: sirve cualquier tipo de galletas, pero yo utilizo las que tengan una forma cuadrada,
ya que con esta forma queda mas compacta. Y el chocolate ha de ser espesito sirve los
de chocolate a la taza o fundir tabletas, yo prefiero el del chocolate a la taza pero que quede espesito….no sé si lo aclare

http://www.pasarlascanutas.com/tartalacasi/tarta_de_chocolate_6132.JPG
te envio foto
un beso

PALIta...una de cal, una de arena dijo...

HOLA!! Aquí ando, de regreso en casa.

Te cuento que a mi, la cocina, no me gusta para nada. Gracias a Dios tengo un marido muy cocinero...más bien un Gran Cheff!!!
De vez en cuando me dá el ataque y preparo algún postrecito o alguna comida especial para alguna ocasión.

Te mando un beso grandote y otro a Ghost Boy y su hermanito...que se mejoren pronto!!!!!
Pali

DARK ROMANTICISM dijo...

amo la facilidad de algunas damas para crear de unos ingredientes un platillo delicatessen, espero algun dia probar tus excelentes platillos.
darkromanticism...

Evan dijo...

Ay Tay, que buena receta!!

A mi me fascina ver programas de cocina en la tele, siempre... absolutamente siempre encuentro una receta que me guste, para después poner en práctica.

Considero que cocinar es el arte de conseguir hacer un buen plato con lo que se encuentre a mano.

Gracias por la bienvenida.

Un beso

Carlos dijo...

La humanidad posée dos alas, una son los hombres y otra las mujeres, y mientras estas dos alas no estén igualmente desarrolladas, pues simple, como sociedad no podremos volar.

Felíz día mi buena Tay ;-)

Taito dijo...

Ilne querida: Ya apunté todos los detalles, te prometo que en breve lo hago y te cuento el resultado, pero creo en ti, así que sé que quedará delicioso. Un abrazo y Feliz Día de la Mujer, amiga guapa.

Palita: Bienvenida. Alcancé a ver algunas de las fotos que presentó en su blog la princesa Pequeña, y se ve que las vacaciones estuvieron de fábula, pero no he podido dejar comentarios por la enfermedad de los enanos, que afortunadamente van un poco mejor. Y bueno, amiga, no te preocupes por lo de la cocina, eso de que las mujeres pertenecemos a la cocina es un mito. Suerte que tienes a ese esposo que es todo un chef. Un abrazo y Feliz Día de la Mujer.

Querido Dark: Perdona que no he pasado por tu espacio últimamente, pero ya verás aquí que he andado ocupada. Sin embargo, tu comentario me pareció sinceramente bellísimo. Tenme un poco de paciencia ¿va? Un abrazo sincero.

Evan querida: ¿Así que somos del club de la cocina? ¿Verdad que es una delicia? Cuéntame si haces el pastel, por favor... oye, y el post del matrimonio, de fábula. Un abrazo.

Amigo Carlos: Eres un amor. Para mí estas palabras fueron similares a recibir un gran ramo de mis rosas favoritas. Un abrazo y mil gracias.