martes, enero 30, 2007

Repite conmigo: va-gi-na


Parece mentira, estamos en pleno siglo XXI y la palabra vagina se sigue diciendo en un susurro, como si se tratara de un término rudo, sucio, altisonante
Aún recuerdo cuando llegó a México la obra teatral Monólogos de la Vagina. Yo trabajaba entonces en un periódico y cada vez que tenía que mencionar el nombre de este montaje en las juntas editoriales, me respondía una oleada de risitas nerviosas que venían de todos los rincones. Hombres y mujeres que aparentemente deben tener una mentalidad abierta por la profesión a la que se dedican no resistían el miedo ante una palabra que les sonaba a prohibido.
Poco antes, había tenido la oportunidad de ver un video de los Monólogos de la Vagina en voz de su autora, la estadounidense Eve Ensler. El montaje me pareció francamente hermoso. No recurría a grandes trucos escénicos ni a actuaciones recargadas, sino que a través de un lenguaje sencillo e historias cotidianas invitaba a las mujeres a nombrar, reconocer, aprender a querer y valorar el inmenso poder de su vagina.
Recuerdo especialmente un tramo de este montaje en el que la autora decía que las mujeres deberíamos exigir a los ginecólogos un mejor trato para nuestras vaginas. Pedirle al doctor que por lo menos se tomara la molestia de entibiar los aparatos con que nos hace las revisiones periódicas. Después, sugería "consentir" nuestro órgano sexual con ropa cómoda, suave, que no lo maltratara.
Antes del estreno de este montaje en México, tuve oportunidad de entrevistar a la sexóloga Anabel Ochoa, por quien siento gran respeto y empatía. Ella era una de las voces que iba a dar vida a los monólogos de Eve Ensler, así que aproveché para hacerle una pregunta que circulaba en mi cabeza de tiempo atrás: ¿Por qué a las mujeres nos da miedo nombrar a nuestra vagina?
Anabel me explicó algo que de tan simple yo había pasado por alto en mi búsqueda para encontrar respuesta a esta interrogante. Yo me había dicho a mí misma que el problema estribaba en los prejucios educativos con que se dotaba a la mujer desde su más tierna infancia. La sexóloga tenía una respuesta mucho más simple: las mujeres no vemos a nuestra vagina. De ahí que desde pequeñas aprendamos a ignorarla.
Después amplió la respuesta: Desde su más tierna infancia, el hombre se familiariza con su órgano sexual porque lo tiene expuesto, lo ve todos los días, aprende tempranamente su nombre y después le pone todo tipo de apodos. Se encariña con él, juega con él, reconoce lo que siente y lo valora casi como a un amigo.
La mujer, en cambio, no ve a su vagina, en muchos casos no la conoce, y por ello le resulta más fácil hacer como que no existe a pesar de estar ahí.
Esto, claro, es causa directa de muchos trastornos sexuales, de muchas represiones mentales y de una gran infelicidad.
La sexóloga sugería entonces dos cosas:
1) Repetir la palabra vagina tantas veces como fuera necesario, en un himno incesante, hasta despojarla de cualquier significado negativo y convertirla en algo tan familiar que pudiéramos hablar de ella lo mismo en la casa que un café con los amigos. Al fin y al cabo, la palabra vagina no tendría por qué tener una connotación negativa, pues decir vagina debería ser tan natural y limpio como resulta decir mano u oreja. ¿O es que acaso alguien pone cara de espanto y se tapa la boca con gesto sorprendido cuando a alguien se le escapa hablar de la nariz?
2) Decía que las mujeres deberíamos darnos el tiempo de conocer a nuestra vagina. Proponía, como primer ejercicio, sentarnos en nuestra cama, en un momento en que estuviéramos relajadas, y poner un espejo entre las piernas para saber de qué color y forma era nuestra vagina. Porque sí, es increíble, pero aquello que debería sernos tan familiar a todas las mujeres muchas veces resulta desconocido.
La vagina es la esencia misma de la feminidad, la puerta a la vida y al placer, y no tenemos otra forma de consentirla, quererla, respetarla y protegerla de potenciales agentes dañinos que reconocerla y nombrarla sin miedo, una y otra vez, no sólo las mujeres sino también los hombres.
Al fin y al cabo, si no existieran miles de millones de benditas vaginas en este mundo, tal vez la vida humana ya se hubiera extinguido.


* El cuadro que ilustra este texto, titulado Desnudo Femenino Reclinado, es de la autoría del muralista mexicano Emilio Amero.

19 comentarios:

Isaura dijo...

Para no variar, este post me gustó mucho.
Eso del "poder de la Vagina" me encantó. Fíjate que mi mamá tiene un dicho: "qué mata a los hombres? la nalga" y la frase tiene intrínseca ese pussy power del que hablas... dicho de otro modo más abierto: lo que mata a los hombres, es la vagina. También he escuchado la reflexión como "anda enculado", pero en esencia es lo mismo..
He encontrado hombres que se dicen "distintos" pero siento que el aspecto sexual sigue siendo lo que mueve al mundo.
Claro, hay otros intereses, hay más que ver y que vivir en el mundo, pero la neta, al machín, lo que lo mueve, siempre será el sexo, eso que ni que.
Respecto a Anabel Ochoa, te diré que aunque luego incita a ondas medio hard-core, me causa bastante gracia por el desparpajo con el que dice las cosas, ya me imagino tu plática con ella, debió ser muy instructiva y divertida.
Buen tema Tay, a ver que dicen los demás fans.
Un saludo! (de mi parte?!... no la culpes, es que fue mencionada)
jajajajaja

Seoman dijo...

Por desgracia la gente aun no ha perdido el miedo a el sexo y todo lo que ello conlleva. Parece mentira que estemos en el siglo XXI. Viva las vaginas que nos han traido al mundo y todos sus recipientes maravillosos

Ferípula dijo...

Yo pienso que tiene que ver...hu...que al pronunciar "va-ggggggi-na" te raspa la garganta y te queda un poquito irritada...la garganta...!!!jja!!
A mí nunca me dió problemas el tema. Jamás. Todo es natural, me conozco, no me da miedo...al contrario, me disfruto enormemente en mi condición female.

Siempre dije que si fuera hombre sería gasista, constructor..., pero jamás se me ocurriría un cambio, por el lado genital.
Me gusta ser una mujer!
y hacer diálogos, más que monólogos...con mi cuerpecito!!!


jiji!Bueno, recién postée . Sobre mis manones, pequeñitos. A ver si te gustan?

Besitos!

boris dijo...

hola, pude ver la obra en video con entrevistas a mujeres de distintos lugares y edades, las jovenes estan muy relacionadas con su vagina, no las mayores,
como hombre.. no hay nada mejor que llegar a ese rinconcito acogedor, luego de un camino recorrido..
es parte de la libertad de que vivimos de compartir, disfrutar nuestra sexualidad, ojala asi lo sea para todas las mujeres del mundo, saludos

Gaby del Río dijo...

Bien, no he tenido el honor de ver esa obra, por todos lados escuché que era maravillosa, incluso de ti, pero nunca tuve la oportunidad... como sabes no tengo problema con el tema, pero hay que recordar que también hay muchos casos en hombres, les provoca el mismo pánico hablar del pene, y escuchas niños decir: me duele el tilín, o el pirulí, o cosas por el estilo, pero como sabemos no solo se trata de no conocernos, sino la mal-información que pasa de padres a hijos, de pronto los asustan, hacen pensar a los niños que es algo que puede provocarles problemas, y que es sucio tocarse, y ahora que tenemos hijos sabemos que el placer sexual lo tenemos desde que nacemos, es lo más normal y natural del mundo.
Te dejo muchos besos.
:)

Taito dijo...

Isa: Coincido contigo en cuanto a que Anabel es hard core muchas veces, pero lo que me cae bien es que es una de las defensoras número uno del pussy power... Arriba el pussy power ¿no, amiga?

Seoman: Bienvenido a Zona Infinita. Gracias por estar acá. Yo quería entrar a tu espacio, pero no me dejó el sistema... si luego tienes tiempo ¿me podrías decir como hacerle? Saludos afectuosos y tú ya lo dijiste: ¡Que vivan!

Feri: Me encantó lo de establecer un diálogo con el cuerpo propio, eso era lo que yo quería exponer y tú lo resumiste a la perfección. Besos cariñosos, amiga.

Boris: Cuando paso a tu blog me admira mucho la manera en que defiendes los derechos humanos, creo que por eso me gustó aún más esa definición tan dulce de la vagina que hiciste. Es un halago para todas las mujeres... Y cambiando un poco el tema, ayer pasé por tu página nuevamente y me di cuenta que pusiste un video de 31 Minutos en Navidad. No supe si poner algo porque el post es de hace un mes, pero quería decirte que acá en casa somos fans de ese extraordinario programa chileno... otra razón para ser amigos ¿no?

Gabyta: Entiendo tu punto. Sin embargo, yo más que referirme a los eufemismos, por ejemplo el uso de las palabras pirulí y tilín, lo que quería exponer es que muchas mujeres ni siquiera se atreven a nombrar a sus vaginas con apodos, como sí hacen los hombres. Muchas mujeres ni siquiera conocen a su vagina, que eso es aún peor. Todos los hombres saben dónde está su pene y cómo es, y habría que decir además que muchas veces palabritas como tilín y pirrín las acuñamos las mamás y no los mismos hombres... En fin, ya sabes que yo respeto y agradeceré siempre tu punto de vista y tu paso por esta Zona Infinita. Un abrazo cariñoso.

Ferípula dijo...

Te triago un regalito para que vueles...


Y esta versión con fotitos

Gaby del Río dijo...

Tay: lo siento, no me expresé muy bien, pero es justo lo que trataba de decir, al decir: "pero como sabemos no solo se trata de no conocernos, sino la mal-información que pasa de padres a hijos", hablo de eufemismos ó del hecho de no "querer" conocerse, ahora, entendí lo que dices sobre la mujer y la vagina, y no creo que sea peor que el que un hombre conozca su pene y sepa dónde está, pero no experimenta lo que puede experimentar por el mismo pánico que pueden dejar los padres, a hombres y mujeres, la mayoría de las mujeres que no se tocan y no se conocen es justamente por un problema que tiene que ver con la mal-información que mencionaba, porque si bien es cierto, absolutamente todos los niños, al tener la mente libre de perversiones, comienzan desde muy temprana edad a explorarse, se tocan y saben que sienten placer al hacerlo, y eso les provoca curiosidad y ver más allá, el obstáculo llega cuando los padres se dan cuenta y lo toman mal, ó por algún trauma por abuso sexual.

Te puedo asegurar, porque a mi me tocó, cuando nacieron mis hijos, nacieron uno en el Seguro Social, y el otro, como sabes, en Salubridad, y en ambos lugares después de parir, las enfermeras se encargaban de llevar espejos a las mujeres y dar toda una conferencia acerca de la vagina, pidiendo que nos observáramos y nos conociéramos, y todos los días llegan mujeres a dar a luz a esos lugares, y es una cantidad impresionante. De la primera vez que vi eso, tiene casi 10 años, y lo siguen haciendo hasta la fecha, entonces no creo que exista mayor problema por ahí, los hombres no tienen mas que a sus padres para éste tipo de información.
Te dejo muchos besos.

el fantasma de la libertad dijo...

Buenas,

Bien, Tay, sabés mi pensamiento al respecto, y me resulta divertido imaginarte llevando la bandera de la Revolución Vaginal... ;)

Sinceramente, estoy de acuerdo contigo pero también con Gaby, creo que el hombre conoce mejor su órgano pero no necesariamente sabe pronunciarlo en sociedad.

Y también coincido con vos en que
la mujer ha sido más reprimida en el contacto privado con su vagina.
A lo largo de la vida me he hecho amistades femeninas que habiendo nacido en familias represivas (muchas veces religiosas, algo que suele ir de la mano) se veían muy privadas de conocerse y menos aún creían que fuera lógico y normal tocarse, darse placer a sí mismas.
Y ahí me veía yo, abanderado de la liberación de un sexo que sólo conozco de afuera, explicándoles la anatomía y la manera de relacionarse con sus vaginas.

Antes que se haga una imagen errónea de mí, no siempre supe decir las cosas por su nombre. Alguna vez también me vi buscando formas sustitutas, y creo que en mi caso, era ya tan tradicional y culturalmente heredado ese silencio, que uno siente que rompe con el buen decir al pronunciar estas palabras.

Así es que acuñaba términos ingeniosos para referirme a los órganos sexuales sin tener que probar la palabra original (que suena parecido al "pecado original", ja).

Y así es cómo llega un momento en el que uno comprende que el "no saber decir" es analógico al no saber relacionarse con la sexualidad plenamente. Hay quien dice "no me gusta la palabra, por eso", y no se da cuenta que el disgusto viene de una imposibilidad heredada, como antes decía.

En fin, firmo aquí por tu Revolución Vaginal, y te saludo afectuosamente.-

Taito dijo...

Querida Gaby: Perdón que insista, pero sigo en la misma idea. El hecho de que el hombre sepa donde está su pene, si bien no es indicativo de la buena información sexual, que esa nos tocará a los padres, por lo menos les da la posibilidad de conocerse desde temprana edad, de preguntarse qué tienen ahí, qué es eso que cuelga. Las mujeres no tenemos oportunidad tan fácilmente de hacernos la misma pregunta y si a eso agregas todo lo demás, resulta que nosotras tenemos peores problemas. En cuanto a lo que dices del Seguro y Salubridad, lo celebro, me da gusto; sin embargo, sigue siendo una opción para unas cuantas mujeres, porque si bien tú puedes decir, por tu experiencia, lo que viste, lo cierto es que estás hablando del Seguro de la Ciudad de México y de las mujeres que son madres ahí. No sabemos qué pase con las mujeres que no han tenido hijos, muchas de las cuales he tenido la posibilidad de conocer, cuando di clases, por ejemplo, y que siguen viendo el tema como tabú, ni tampoco sabemos qué pase en provincia. Todo esto, vuelve al universo muy pequeño en comparación al resto de las mujeres del mundo. En fin, puntos de vista son puntos de vista y se vale. Saludos

Querido Fantasma: Gracias por lo de la Revolución Vaginal. Coincido contigo en que no saber decir, provoca un problema, pero si a no saber decir le agregamos el no conocer, el tener miedo de mirarnos al espejo, eso es lo que es terrible. Ya lo dijiste tú, a muchas mujeres, a la mayoría de las que yo conozco, les da miedo hablar del tema y ya no digamos explorarse. Vaya, como yo hablo con desparpajo de este tema, con amigas y amigos, me he dado cuenta que que incluso la visita al ginecólogo es tabú, para muchas. En fin, los traumas culturales a los que tú aludes y también Gaby. Saludos.

♦♦♦sol♦de♦soles♦♦♦ dijo...

Te saludo con mucho agrado, tenemos en común a nuestra gran amiga Feripula, veo también a Seoman, ser periodistas y vivir a tope como blogueras...ah y la suerte de ser mujeres y tener vagina.
Besos.

Taito dijo...

Feri: Perdón que no te conesté, preciosa, pero es que estaba medio ida hace un rato. Ya veo el link, gracias por tus regalos siempre hermosos.

Sol de soles: Qué gusto que estés aquí y que gusto que empecemos este intercambio teniendo tanto en común. Espero que el lazo se fortalezca. Voy a visitarte. Un abrazo.

Taito dijo...

Querida Feri: Qué hermoso regalito. Fíjate que Juan Salvador Gaviota es un libro que me regaló una querida amiga en la adolescencia y el sólo hecho de que me lo hubiera dado ella, lo hizo especial para mí. Ahora me lo das tú, una razón más para quererlo.

Amigos, si pueden, échense una zambullida en ese lindo link, y también en el de Feri, que ya vieron en la lista de mis favoritos.

Ferípula dijo...

Tay...preparate!
Mañana te dejo un "ragalito"...en el post"!!!!!!

No me maaatesssssssss!!!!

ilne dijo...

Taydé, guapa, pásate ya publique haber que te parece.

boris dijo...

tayde, la pagina de los creadores de 31 minutos la puedes encontrar aca http://www.aplaplac.cl
yo soy fan de sus creacions,puedes encontrar en youtube videos de 31 minutos
http://www.youtube.com/results?search_query=31+minutos
pedro peirano y alvaro diaz, fueron compañeros en la escuela de periodismo, ahi empezo todo, la musica de 31 minutos es lo mejor
saludos

Anónimo dijo...

Tay,

chuletas a dos pesos!!!!

tres por cinco!!!

Ferípula dijo...

Tay!

Te pasé un "meme"....aceptás??? Cuando quieras, como quieras...jiji!

Taito dijo...

Ilne: Gracias, amiga, fui de inmediato, espero que lo hayas leído. A mí me encantó.

Anónimo: Con esta carestía, no ande haciendo esos anuncios porque en una de esas se lo toman en serio y la gente va a querer que les dé chuletas al precio prometido. Eso sí, le agradezco la aportación a mi aviso oportuno... je je je. Pero fírmese para saber quién es y cotorrearlo a gusto ¿no?

Feri linda: Ya vi el meme, traviesilla, la cosa es que voy a tener que heredárselo a varios incautos amigos de este blog y ahí es donde van a saltar... je je je. Un besote.