miércoles, enero 17, 2007

Si Taibo II puede ¿por qué yo no?


La respuesta lógica a la interrogante de mi título no requiere mucho seso: el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II puede hacer lo que quiera porque lo avalan sus cerca de 50 obras publicadas en 21 países y traducidas a una docena de lenguas. Yo apenas tengo por ahí unos cuentos que han leído mis familiares y camaradas, muchas entrevistas y notas publicadas en periódicos y algunos intentos de novela que no han cristalizado aún.

El punto es ¿por qué me surgió la idea de lanzarme, con total osadía, a formular una pregunta como la que da título a este texto?

Resulta que hace un par de días empecé a leer Primavera Pospuesta Una versión personal de México en los 90, del citado Paco Ignacio Taibo II. La verdad es que se trataba de una obra comprada hace varios meses que se me había extraviado en medio de un laberinto de papeles y revistas, así que el reencuentro fue muy grato.

Antes de iniciar el libro, y con sólo una hojeada rápida, mi marido lo catologó como "un acto de profunda huevonería por parte del maestro Taibo". A mí me pareció curioso que él lo considerara así, sobre todo si se toma en cuenta que llevamos años compartiendo el gusto por las obras de don Paco Ignacio, que nos leímos con avidez la saga del detective Belascoarán y que, aunque no lo leyó, aplaudió la pasión con la que me bebí la biografía sobre el Che Guevara de este autor.

El caso es que una vez que empecé la lectura, me di cuenta el porqué de la crítica de mi marido. El libro no es ni novela, ni cuento, ni ensayo, ni entrevista, ni testimonio, ni reportaje, ni biografías, sino todo al mismo tiempo. Me explico: hay trozos de novela, cuentos, ensayos, respuestas a entrevistas que se mandaron por correo electrónico, memorias, reportajes, ensayos, y una clara intención por parte del maestro Taibo de rescatar de los rincones perdidos de su computadora todos aquellos textos que se le quedaron en el tintero o que no quiso o no pudo publicar. Vaya, se da el lujo de incluir frasecillas de esas que todo el que escribe se pone a garabatear en sus ratos de ocio, ya sea en el cuaderno de los hijos o en una servilleta.

Yo no sé si la intención de Taibo II haya sido la huevonería o si se dio una zambullida en la carpeta Mis Documentos de su ordenador y descubrió que tenía guardados textos realmente magistrales (porque lo son) que debían conocer la luz. El caso es que en estos días, yo me he sentido como cuando se charla con un amigo que sabe de todo y lo sabe bien. Obviamente, comparto esa visión rebelde con que el maestro dota a todos sus textos, pero también me dio gusto encontrarme por ahí la mención de Víctor Ronquillo, otro escritor mexicano con quien tengo el gusto de compartir una amistad forjada en el periódico Reforma, y me puse a llorar con un texto sobre su padre, el también escritor Paco Ignacio Taibo I, que me hizo recordar mis propios días de infancia, cuando me arrullaba el martilleo de los dedos de mi papá sobre su máquina de escribir.
También, como es lógico, el maestro Taibo II me ha invitado a la reflexión, cuando incluye entre sus personajes a Cárdenas, a Zapata o escribe artículos como los que dedicó para defender el respeto por la historia mexicana que se pretendía manejar a modo en los libros de texto gratuito para alumnos de primaria publicados en 1992 y 1993.
En fin, el caso es que en medio de la lectura de este libro me pregunté, ¿por qué yo no puedo darme el lujo de hacer como el maestro Taibo y escribir un libro de todo y nada con tal maestría? Bueno, la respuesta lógica ya la dije, pero la otra es que me faltan muchos caminos, muchas experiencias, mucha investigación y algunos años por vivir.
De cualquier manera, y como suele sucederme con los autores a los que admiro, Taibo II me sirvió de inspiración. Ya agregúé una rayita más a la lista de razones que tengo raspada en la pared por las que debo ponerme seria y empezar a cristalizar mis proyectos de ser escritora algún día.
Es un sueño de niña, y siempre he creído que todo lo que se sueña en la infancia se debe hacer realidad.

10 comentarios:

el fantasma de la libertad dijo...

Amiga Taydé,

Desde ya que me haría muy feliz que ud haga realidad su sueño de escribir un libro...

No sé si se trata de lo que puede el Sr Taibo II, pero sí se trata de lo que puede ud, y hay materia prima en esa cabecita, déjeme decirle.

Me encontré con este post cuando venía a decirte que me alegra muchísimo volver a leerte por mi blog, tus comentarios siempre aportan mucho, y ya han sido debidamente respondidos, más extensamente el de la cuestión "Caótica".

Le mando un beso grande, y espero saber de ud pronto!

Grimalkin el Bardo dijo...

Somos lo que somos, hermana, aunque a veces se nos olvide que lo somos. Recuerda que incluso un camino de mil millas comienza con el primer paso.
¿Quién te puede decir cuándo serás lo que ya eres?

Zona Infinita es hoy el lugar en donde puedes vaciar las chispas de tu ingenio. Y que sean esas mismas chispas las que se encarguen de encontrar su mejor lugar, a través de sus lectores.

El oficio no puede vivir supeditado al mañana.

Recibe un abrazo de tu hermano, el primer escucha de tus relatos infantiles.

;)

Ferípula dijo...

Taibo empezó....y sigue.
Vos empezaste...tu camino es el que leemos nosotros...Despacio, sin prisa pero sin pausa...


"Capturé esto"...y dije..."se lo llevo a Tay"....seguro lo conocés...me hizo gracia...

Nació en Chihuahua en novecientos seis
en un petate bajo un ciprés,
a los dos años ya hablaba inglés,
mató a dos hombres a la edad de tres.
Pancho, Pancho López,
chiquito, pero matón.
A los cuatro años sabía montar,
la carabina sabía pulsar,
a treinta yardas lo vi apagar
un ojo a un piojo y sin apuntar.
Pancho, Pancho López.
valiente como un león.
A los cinco años sabía cantar,
tocar guitarra y hasta bailar;
y su papá lo dejaba fumar
y se emborrachaba con puro mezcal.
Pancho, Pancho López
a la cárcel fue a parar.
A los seis años se enamoró,
luego a los siete, pues se casó,
lo que tenia que pasar pasó,
a los ocho años papá resultó.
Pancho, Pancho López.
se fue a la revolución.
Aqui la historia se terminó
porque a los nueve Pancho murió,
y el consejo de la historia es:
no vivas la vida con tanta rapidez.
Pancho, Pancho López,
viviste como un ciclón,
Pancho, Pancho López
viviste como un ciclón.

jaja!!! Abrazos, amiga!

Gaby del Río dijo...

Tay, no era necesario que pensaras en Paco Ignacio Taibo II, sabes perfectamente que lo tienes, eres escritora desde antes de que nacieras, al igual que tu padre y tu hermano, recuerdo que mucho tiempo antes de que pusieras éste post, nos comentaste tu idea de tu gran libro, y todos lo aplaudimos, porque sabemos que en el momento que te llegue la idea principal saldrá lo que sigue sin ninguna interrupción, y cuando llegue a su final será maravilloso...por que lo son!
Besos
:)

Taito dijo...

Amigo Fantasma, gracias por los buenos deseos, le prometo poner manos a la obra dentro de poco tiempo ¿vale?

Hermano, no podías tener más razón. A veces se nos olvida lo que somos. Yo llevo tiempo confundida y tú lo sabes, y por desgracia he permitido que mi oficio esté supeditado al mañana, a gente sin talento, a mi propia inseguridad. Sin embargo, encontrarme razones para recordar quien soy, como este libro, siempre me regresa al camino. Tus palabras y el recuerdo de que fuiste mi primer escucha, son un motivo mucho más fuerte, por supuesto. Seguiré forjando sueños, hermano. Gracias por acompañarme siempre.

Feri: Claro que conozco, no lo sabías aún pero Pancho López era uno de mis ídolos infantiles. Además, mi mami nació en el citado Chihuahua, así que me provoca una conexión especial. Gracias, Feri, por echarme porras de tan singular manera. Abrazos, amiga.

Gabyta, espero que sea como tu lo predices. La idea ya está y tu la conoces de primera mano, todo está en que me deje de dar miedo empezar, pero tus palabras, como las de Grimalkin son un aliciente. Te quiero cuñis.

Ixa dijo...

La primera Ley Hermética, dice: todo es mente. Según esto, el primer paso para la manifestación física de algo, es el pensamiento sobre ello.
Lobsang Rampa decía que todo es posible, en tanto nuestra mente crea que somos capaces de lograrlo.
Así que según yo, si ese libro ya tiene grosor y pasta en tu mente, es cosa de ir escribiendo un poco para él, deseando mucho y más que pronto verás que las circunstancias se acomodan para que se hagas realidad tu sueño.
Mucha suerte!
P.D. me avisas porfa cuando ya esté para pasar por mi copia autografiada.. jiji

Taito dijo...

Ixa, por supuesto que tendrás uno de los primeros ejemplares autografiados, y sí, va más de uno que me dice que todo es cosa de sentarme y hacerlo. Creo que tienen razón, creo que lo que me aqueja es ese viejo síndrome del papel en blanco, pero he de vencerlo y pronto. Abrazos... y dime qué onda con tu blog porque no se puede acceder y quiero leerte.

Ixa dijo...

Tay:
Suerte en el libro y espero nos vayas contando los avances...
Respecto al blog, ya le moví algunas cosas, espero que el asunto se haya resuelto. Siempre agradecemos tu visita.
Un abrazo!

Mr. Blue dijo...

Con el riesgo de parecer sangrón diré lo siguiente: Paco Ignacio Taibo II (ese que se perdió de la matanza de Tlatelolco porque su papi lindo lo trepó en un avión a Madrid) es uno de los escritores más sobrevalorados de México en los últimos años. =)

Aún así me gustan mucho sus libros detectivescos a la Bukowski de Belascoarán... si tienes alguno en electrónico envíamelo! =)

Saludos! y sigue adelante con tu idea de ser escritora, hacen mucha falta en éste país.

Taito dijo...

Mr. Blue: Antes que otra cosa, quiero darte la bienvenida cariñosa a este espacio. Gracias por estar aquí. En cuanto al maestro Taibo, no es sangronada en lo absoluto, es más, creo que en más de un sentido puedes tener razón. Lo que sucede, en mi caso, es queme gusta esa manera de escribir suya, coloquial, un tanto humorística. En fin, cuestión de gustos. Fíjate que no tengo ninguno de sus libros en la máquina... pero si llego a tenerlo ten por seguro que serás de los primeros en recibirlo. Y sí, te prometo que no cegaré en el empeño de escribir, sobre todo porque yo como tú pienso que en este país hay una lamentable falta de escritores, sobre todo de una generación en particular, que da pena. Gracias de nuevo.