domingo, abril 08, 2007

La mujer más hermosa del mundo

Hace años ella me contó un cuento que a su vez sacó del programa Plaza Sésamo.
Era la historia de un pequeño que había extraviado a su madre y entonces iba por todas las comarcas preguntando: “Perdón, ¿no han visto a mi mamá? Es la mujer más hermosa del mundo”.
La gente de cada lugar, al notar la angustia del chiquillo se apresuraba a traer a todas las mujeres hermosas de la región, pero en todos los casos la respuesta del niño era la misma: “No, no, ¿qué no me oyeron? Les dije que era la mujer más hermosa del mundo”.
En uno de los pueblos, y después de que hubieran desfilado ante el pequeño las bellas del lugar, apareció de pronto una mujer pequeña, ojerosa y con el pelo maltratado, la cual caminaba encorvada y con pasos lentos.
Entonces, el niño salió a recibirla, mientras le extendía los brazos y la llamaba a gritos, “¡mamá, mamá!”
La gente inmediatamente dirigió la mirada hacia la señora. Al notarlo, el pequeño dijo orgulloso: “¿Lo ven?, les dije que era la mujer más hermosa del mundo”.
Supongo que todos los hijos lo decimos, y yo no puedo ser la excepción.
De verdad siento que mi mamá es la más hermosa del mundo.
Podría argumentar que la veo así por su sonrisa que contagia, sus ojillos llenos de luz, su nariz chatita, su cabello rizado y espeso, su juventud y coquetería eternas; pero francamente sería quedarme en la superficie.

Mi mamá es el mejor ejemplo de que cuando se encara la vida con amor y valentía, no hay obstáculo insuperable. Es una mujer en quien el adjetivo fuerte cobra un significado real, un ser humano pleno de optimismo, amoroso, honesto, trabajador y bueno como el que más.
Mi madre nació en Chihuahua, en la frontera norte de México, el 9 de abril de 1945, y desde pequeña aprendió a convertir cada obstáculo y cada prueba en una oportunidad para crecer.
A los 14 años, tras haber abandonado la escuela con sólo los estudios básicos terminados y en vista de la difícil situación económica que se vivía en su casa, comenzó a trabajar para ayudar a su familia, compuesta por padre, madre y ocho hermanos de los cuales ella era la mayor.
De su sueldo, nunca quedaba nada para ella, así que mi mamá transitó por la adolescencia sin posibilidad de construir sueños, perder tiempo en noviazgos, comprarse la ropa de moda y otras manías típicas de la pubertad.
De hecho, a los 16 años tomó una decisión que es tan sólo una mínima muestra de su vigor y su fuerza: Viajar sola a la Ciudad de México para abrirse camino y después traer al resto de su familia para que tuviera un futuro mejor.
Imagino siempre lo difícil que debe haber sido tomar una decisión como ésta, a una edad en la que la mayoría de los jóvenes no saben ni qué pasará con su vida el día de mañana. Pero me queda claro que, aunque pequeñita de estatura, a mi mamá siempre le ha parecido pequeño el mundo y nunca ha aceptado darse por vencida.
Lo mejor es que a pesar de todos los esfuerzos que tuvo que encarar, mi mamá siempre se dio el modo de disfrutar la vida, y hasta de ir a pedir autógrafo a la casa de sus artistas favoritos como César Costa y Johnny Laboriel.
Porque sí, una de las grandes virtudes de mi madre es precisamente esa capacidad de transformar una tormenta en un día de sol.
Así me tocó verla cuando tomó la valiente decisión de divorciarse y cargó con sus hijos y sus maletas sin volver la vista atrás.
Así me tocó verla los años que siguieron, cuando regresaba a casa agotada por las jornadas en dos trabajos diferentes y sin embargo se daba el modo de celebrarnos los cumpleaños, las navidades y hacernos sonreír a cada día.
Así me tocó verla también tras el terremoto que en 1985 golpeó a la ciudad de México: inventaba maneras de cocinar sin gas, tan sólo con una olla en la que ponía alcohol y un par de cuchillos para ofrecernos comida caliente; estuvo a punto de cruzar toda la ciudad con sus tres hijos para encontrar un lugar donde dormir en medio del desastre, pero no dejaba de pedirnos que no nos diéramos por vencidos y recordarnos que teníamos que ser fuertes; sabía que el siniestro me había conmocionado, y sin embargo, estuvo siempre cerca de mí hasta que se aseguro que el miedo había desaparecido.
Después, me tocaría verla reconstruir su esperanza en el amor, gracias a Adrián, quien apareció como un ángel en su vida y ha estado junto a ella durante casi dos décadas.
Sin embargo, el corazón generoso de mi mamá ha tenido para todos, y al mismo tiempo que se ha entregado a Adrián y nos ha enseñado a quererlo, se ha dado el gusto de acompañar a cada uno de sus hijos en sus respectivos caminos y con la entrega de siempre.
Y es curioso, mi mamá no estudió más que primaria y sin embargo puede dar cátedra a sus hijos sobre muchos temas, porque tiene una permanente disposición a aprender. No tiene todo el dinero del mundo y siempre encuentra la forma de estirar y darle una razón a cada centavo de manera en que le luzca. Es una mujer que podría conformarse con lo que ha logrado, pero no puede dejar de ser una idealista siempre en busca de un país y un mundo mejor. Tiene 62 años y parece casi de mi edad.
Suele pasarme que viene la gente y me dice que ella y yo parecemos hermanas, e incluso la psicóloga, tras largas terapias, me hizo comprender que yo tenía mucho de ella.
Pero no, no se confundan. No es que no quisiera aceptar que me parezco a mi mamá, lo que pasa es que sigo pensando que sería muy afortunada si tuviera un poco más de ese amor por la vida, esa juventud, esa capacidad de sanación y ese valor que la hacen única.
Espero sinceramente que la vida me dé oportunidad de lograrlo tan bien como lo ha hecho ella.
Por hoy, en su cumpleaños 62, este es un homenaje para una mujer en quien me veo reflejada todos los días, que me ha enseñado que no hay mejor camino al éxito que trabajar con amor y dar gracias a cada paso del camino por los aprendizajes adquiridos. Una mujer de quien es una suerte ser la hija mayor. Una mujer por quien soy lo que soy.
¡Te amo, mamita!
¿Ven que era cierto que es la mujer más hermosa del mundo?

19 comentarios:

Carlos dijo...

Primiiiiiiiiis!! marco territorio, ahora leeré...

Gregorio Ariza dijo...

Hijita, utilizando el usuario de Adrián te contesto que: espero estar a la altura de los sentimientos que he despertado en ti, pero debes saber que tú y tus hermanos, así como Adrián y mis nietecitos son un regalo que recibo los 365 días del año y que con eso me basta para ser inmensamente feliz. Gracias por existir, los amo.

Tu mamá, Taydé

Gregorio Ariza dijo...

Mi querida Taydecilla, coincido contigo en que tu mamá es la mujer más hermosa del mundo, y no sólo por el aspecto físico, que es lo que más rápido se pierde (que en en el caso de tu progenitora, pareciera que tiene un retrato de Dorian Grey oculto por ahí), sino por el aspecto moral. Porque tu mamá es la persona más noble, inteligente, sensible, paciente, risueña, alegre y buena que he conocido en mis casi 42 años de vida. Afortunadamente, la tengo a mi lado y con ella he pasado los mejores momento de mi vida, y los sigo disfrutando ahora que vivimos juntos. Me da gusto que tengas ese concepto de tu mamá, porque tanto ustedes sus hijos como sus nietos ocupan un lugar preponderante en su vida.

Espero, que nos viva muchísimos años más.

¡Besos y seguimos en contacto!

Adrián.

Carlos dijo...

No por nada, pero de veras parecen 2 gotas de agua. Si tu no dices su edad, pues no lo creía.
Mira Tay, yo se lo que es tener una madre valiente como la tuya, que aunque sus hijos somos adultos y le han dado nietos pues es la que viene a casa y si te ve estresado te chanta el termómetro y te acaricia la frente hasta que duermas.
La historia del terremoto y como llevó su prole tu mami me hizo un nudito en la garganta...el instinto maternal, una fiera cuidando de sus cachorros, cosa que seguramente la asimilaste y mas que eso te aleccionó como afrontar una adversidad.

Dos gotas de agua, 2 arianas valientes y enojonas, 2 mujeres colmadas de bendiciones, 2 tigresas de su hogar...
Recibo como un honor el conocer a tu mami.

Señora Taydé mamá, un placer conocer a la mujer que ha formado con su sabiduría y enseñanzas a Taydé hija...sembró señora en buena tierra y buena cosecha tiene.

Abrazos mil y Felíz cumpleaños.

Hoy los celebraré cómiendome un manguito con chile a su nombre.

Saludos desde Ecuador.

Isaura dijo...

Ah, pues muchas felicidades a Doña Taydé, que según me cuenta Tay hija, debe ser a todo mecate... un abrazo grande a ambas!!!

Isaura dijo...

Ah! me llama la atención que menciones el nivel de estudios de tu mamá, la verdad es que tener dos hijos tan inteligentes habla de una gran sabiduría de ella..
(menciono dos inteligentes porque no conozco al otro, eh?)

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Una hermosura que crece con los años. Quien no quisiera ser así.

Un abrazo a las dos Taydés.

Evan dijo...

En primer lugar, FELIZ CUMPLEAÑOS a tu mami!!!

Realmente tu mamá es un ejemplo de superación y de no abandonarse, de sacar fuerzas de bajo tierra para salir adelante… Gracias Tay por mostrarnos que con esfuerzo todo se puede y nada es imposible…

También lo he aprendido de mi querida madre, que ha luchado por sus tres hijos, dos de los cuales nacimos con discapacidad motriz (Lydi y yo – las mellis) y yo llegué a ser la mujer que soy, gracias a ella, a la manera en que crió y educó!!

Un abrazo enorme a las dos!!

ElPoeta dijo...

Felicidades a la mujer más bella por todo lo que cuentas y por tener a la mejor hija del mundo. Besos, Tay,
V.

Citizen dijo...

La mejor mamá es la mía. La más hermosa. La más valerosa. La más tierna. La más enojona. La más simpática. La más sociable (uuff, vaya que lo es...). La más comprensible. La más revolucionaria. La más platicadora (que no comience a hablar porque nos amanece...jeje). La más fuerte. La más trabajadora. La más luchona. La que no se detiene ante ni con nada. La que ama a sus hijos. La que me sigue sorprendiendo. La que cada día abre la puerta de mi cuarto, y me pregunta ¿cómo amaneciste?.
De paso, un reconocimiento a tu má. Un fuerte abrazo a las dos.

Ana Gabriela Sandino dijo...

Mamá Tay: Mil felicidades en su cumple número 62, que barbara como se ve joven!
Tayde: Eres IDEN a tu Má, que lindas las dos, y que Dios les guarde por siempre el amor y la unión que tienen.

Un beso de una hija similar pero que vive lejos de papá y mamá...

Cervecerix dijo...

Pues muchas felicidades para tu madre!!! Un fuerte saludo desde Barcelona!!

NancyQ dijo...

Tayde Hola, te encontre en varios blogs y pase a saludarte y felicitar a tu mami por su cumpleaños, se que tu tambien tuviste el tuyo no hace mucho tiempo, nunca habia hecho un comentario pero paso por aca seguido.
Que hermoso que todavia tengas a tu mami, la mia se fue al cielo cuando tenia un año menos que tu mami, asi que te tengo envidia de la buena!
Un beso y un abrazo

Carlos dijo...

...hola Tay, pasaba dejando cafecito a los buenos amigos.
Estás bien? no te he visto.

Un abrazo.

Taito dijo...

Carlos querido, amigos todos, perdón la ausencia, pero entre que hice pastelito de chocolate para mi mamá y recibí a las visitas que vinieron a saludarla, y entre que me dejaron trabajín en calidad de urgente, no había podido parar por aquí.
Pero reparo aunque sea un poco del problema.

Mamita linda: Por supuesto que estás a la altura, lo estás todos los días. Te adoro.

Adriancillo: Yo también despierto, cada día, con el deseo de que nos viva muchos años más. Ojalá ¿verdad? Un abrazo.

Carlitos: Qué bellas tus palabras. ¿Sabes que se las enseñé a mi mami y ella las anduvo presumiendo? Ya no te contestó porque no es muy ducha en esto de los blogs, pero créeme que le regalaste una sonrisa. ¡Qué fuerte lo del terremoto! ¿no? Todo un ejemplo que nos puso mi mami. Y tú, amigo, eres un bello. Por eso insisto, ¡Viva el rey Carlos I!. Un abrazo

Isa: Mil gracias por lo de inteligentes, pero en lo que respecta a mí, creo que mi mami hizo lo mejor que pudo y ya. Eres un sol. Nos vemos mañana en Telehit. Un beso

Cápsula: Mil gracias amiga por pasar con tan bellas palabras. Un beso.

Evan preciosa: Qué bello lo que me cuentas de tu mami. Siempre he pensado que hay ángeles que vienen a la tierra con una hermosa misión, tu mami es una prueba de ello. Y gracias por tus palabras a mi mami, amiga, le llegaron al corazón. Un abrazote.

Amigo Poeta: Me hiciste saltar rubor por las mejillas. Un abrazo sincero.

Citizen: ¡Qué bello que veas así a tu mami y qué suerte tantas mamás hermosas por el mundo! Saludos cariñosos.

Ana Gabriela: Empiezo a sentir que debes estar por acá por dos razones, una para ver a tus papis y dos para que nos tomemos un café. Eres una bella, amiga. Saudos

Cervecerix: Un saludo caluroso, por allá andaremos.

Nancyq: Yo también te he visto en varios blogs y he tenido el deseo de ir a visitarte, pero como verás he andado a la carrera, sin embargo, tenme paciencia y te doy una vuelta. Bienvenida y ojalá que los comentarios se repitan. Un abrazo.

Ferípula dijo...

Me sacaste una lagrimita,...encontrar a la familia en los comentarios luego de este post es conmovedor. Creo que esta unidad es lo que trae verdadero bienestar al corazón. Cuando las palabras redundan y se estira la mano, y no estás solo...
Una familia es el mayor bien sobre todo, como la tuya. Tu mamá es especial, de buena cepa....No me extraña ahora comprenderte a vos también.

Mamá Tay: un fuerte abrazo desde acá y a ese Angel Adrián, otro, por ser el guardián de esta reina.

"transformar una tormenta en un día de sol."

El secreto de una vida sin rencores.
Besos!

boris dijo...

tayde, que fuerza, que empuje de tu madre para salir adelante en la vida, un gran testimonio de vida
saludos

Taito dijo...

Amiga Feri: Gracias por el comentario. ¡Qué te puedo decir! Yo me siento orgullosa de estos lazos y de poder contar siempre con ellos. ¿Sabes que hoy hubo un temblor por acá? Y sin embargo, hacia adelante siempre. Un beso, preciosa.

Boris: Gracias por tu comentario, amigo. Perdona la ausencia. Mañana la reparo. Un abrazo

Américo del Río dijo...

Años más tarde, pero más vale tarde que nunca.
Hermana, que escrito tan hermoso, y mi madre merece tantos bellos escritos y miles más, como vidas ha llenado de dicha con su ser.
Madre santa y chula, te quiero con toda mi alma y me siento siempre orgulloso de que tú hayas sido la mujer que me trajo al mundo: llegué con tamaña bendición al planeta.
¡Larga vida, y más que larga (ya lo decidirás sabiamente, como mejor te plazca), bella, bella y buena vida, apenas tan buena como tú, que en tu caso, es todo lo buena que se pueda imaginar!
¡Te quiero mucho, mami!