miércoles, noviembre 22, 2006

Entre la oscuridad y la luz

La angustia se me fue colando poco a poco y sin permiso. Día tras día me había repetido que no, que el miedo no puede ser paralizante y había tratado de ponerle buena cara a cada iniciativa, propuesta o proyecto que saltó frente a mí. Decidí que no podía decaer el entusiasmo, y sin embargo, el miedo traspasó las capas de la falsa alegría con la que yo pretendía engañar al presente y mirar hacia el futuro.
Mi cuerpo me pasó la factura. Decidió que los músculos de la espalda eran un buen lugar para recordarme que no, que aún no he logrado nada y que la angustia sigue ahí, por más que trate de ignorarla.
Todo sucedió ayer, en un día frío y gris, con mi marido lejos y mis otros ángeles acudiendo al llamado del trabajo o de la ideología.
Fue mi propio via crucis, tomando en cuenta que mis obligaciones estaban esperando y yo tenía que acometerlas como si estuviera cargando una pesada loza en la espalda.
Me sentía triste, como pocas veces me he sentido, y sola, con una soledad que calaba hasta lo más hondo de mi alma. Era tan fuerte el pesar que ni las lágrimas querían traducirlo.
De pronto, en medio de la noche como llegan todos los ángeles, apareció mi madre, con su bello rostro lleno de optimismo. Me llenó de abrazos y de esa sonrisa cálida que siempre reconforta, me untó pomada con sus pequeñas manos calientitas y me dio el beso de las buenas noches, como en mis días de infancia.
Lo que me despertó hoy fue una llamada de ella a primera hora. El dolor seguía ahí, sin duda, pero mi mamá también. ¡Cómo no estar agradecida por la vida a pesar de toda la angustia!
Volví de nuevo a mis 9 años, cuando ella llegaba hasta mi cama para arroparme y hacerme sentir que las pesadillas eran sueños desagradables y nada más. Me regaló su luz, su amor, su dedicación, su entusiasmo sin límites por la vida.
Por si fuera poco, llegó más tarde mi suegra, y con esa dulzura tan parecida a la de mi propia madre, me brindó un amoroso abrazo y me consintió como sólo ella sabe hacerlo. Fueron apenas unos pocos minutos, pero su luz y esa sensación de sentirme protegida siguen en mi corazón.
Qué curiosa es la vida, que cuando uno se siente abatido, acabado y sin esperanzas, siempre se da el modo de enviarnos a los ángeles de la guarda que nos rodean para recordarnos que no todo está perdido.
Yo no tengo con qué pagarte, vida, por estos dos maravillosos seres de luz que aparecen, como por arte de magia, cuando más las necesito, haciendo uso de esa sublime intuición que sólo una madre puede tener.

15 comentarios:

Daniel dijo...

Primero saludar y darle las gracias por su visita.
Muchas veces las cargas sobre nuestras espaldas nos ayudan a no despegar los pies de la tierra pero, algunas son pesadas por carecer de sentido y razón, otras son inevitablemente duras y nos dañar mucho... sin embargo el sentido de soportarlas es lo que nos da la fuerza y nos permite seguir, paso por paso. Puedes elegir soltarlas o mirarlas y decidir por que seguir con ellas y claro siempre es bueno pedir ayuda por que te fortalece.
Un saludo y un hombro para Usted.

Ferípula dijo...

Tay...y ahora llego yo...sin alas pero con muchas ganas de acompañarte en este momento especial. El amor te acariciar{a todas las veces que lo necesites...y desde aquí, lejos pero cerca, mi oración será que te sientas mejor, hora a hora...
Un abrazo de esos que te sostienen por un ratito...
.......

Con respecto el comentario: la palabra contundente...me llegó.
Pensás que no corresponde? Que sí?

Te quiero... Ferip

Taito dijo...

Mil gracias por el hombro, querido Daniel... de verdad que me sostiene. Y sí, sé que pronto he de liberar las cargas, pero hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres... como diría Porfirio Barba Jacob... Un abrazo sincero y seguimos visitándonos.

Taito dijo...

Feri querida, decidí que tu comentario mejor lo respondo en tu post, pero quiero dejar asentado aquí que son personas como tú, los ángeles a los que se refería mi texto... esos amigos que, como un milagro, aparecen y dan un abrazo fuerte, que aunque sea cibernético, llega con todo su amor. Yo también te quiero.

Ferípula dijo...

Hola Tay....buen día!
Amaneció nublado y "pesado en Baires".
Es lo habitual en esta época...

Pasé a "verte"...Espero que te sientas mejor...
Descansá y no te angusties!
Vas a estar bien!

Un abrazo! y de paso te comento que me dio mucha satisfacción tu comentario en Tertulias... El Fant quedó feliz, y eso no es poco!
:)
Ferip

Taito dijo...

Feri: Te cuento que acá aún no termina de amanecer pero creo que nos tocará otro día de frío que cala. Ya me siento un poco mejor, creo que entre las pastillas que me recetaron, y el cariño de mi mamá, mi suegra y los buenos amigos como tú ya va cediendo la molestia... La angustia sigue, pero poco a poco se abre una luz de esperanza que estoy segura que tendrá que brillar tarde o temprano. No puede ser de otra forma. Te quiero mucho, te siento muy, muy cerca

Taito dijo...

PD. Feri: ¡Qué tal el amigo Fantasma! No creas, yo tenía miedo de exponer lo que pensé acerca de su texto, porque me gustó mucho lo que leí y me sentía incapacitada para responder y además ya me ha tocado estar cerca de los debates que se organizan con él. Sin embargo, su respuesta me dio mucho orgullo. Me siento cada vez más feliz en Tertulias. Pasarme de visita al blog y a los espacios de todos los que participamos ahí, se ha vuelto el vicio que me mantiene un poco despreocupada de tantos problemas...

Ferípula dijo...

Me escápé para escribir...shhhh

Tay: la palabra "contundente" me parece perfecta! Pero quedé un poco mal parada cuando me catalogaron de "cuadrada" o inflexible en cieto post... A mí no me preocupa, si estoy equivocada, pero en tema de valores...sostengo que no hay grises: lo que hace mal no puede convivir en nuestras vidas porque...o nos mata....o nos tornamos cínicos y descreídos...que, en definitiva, a la larga....mata.

Bueno, quería cerrar mejor el tema...
Gracias por tus palabras de aliento! Un beso, Ferip

Apologista dijo...

Tay: disculpame que llegué tan tarde a tu comentario.
Ahora se ve que somos hermanitas de sentimientos. Habrás podido leer que yo también estuve surfeando olas de angustia y dolor, otras causas pero las mismas consecuencias.
Y ya ves que pasa, obviamente, si nos acompaña la gente que apreciamos.

Ojalá ya no haya rastros de ese dolor, no es casual que haya sido la espalda (el sostén del cuerpo), muchas veces estamos tan metidos en la vorágine que ni nos escuchamos...
Estoy "acá" para lo que necesites. Besos y abrazos, Mar.

ilne dijo...

Como te iban a dejar sola tus Ángeles!!!!!!!! Quien da amor recibe amor.
disculpa el retraso ando un pelin liadilla.
besos y cuidate mucho

Taito dijo...

Feri querida: Ya sabes que ese riesgo se corre con los blogs, que siempre haya un troll que entre a catalogarlo a uno de cuadrado e inflexible. A mí tu texto me pareció oportuno y valiente, sólo te aclaré lo de "contundente" por lo que decía antes. Ya sabes que por algo nos visitamos y creamos un blog común. Muchas ideas compartidas. Un gran beso

Taito dijo...

Diste en el clavo, Marian, querida. No puede ser una casualidad que el dolor sea en la espalda. De un tiempo a la fecha, me falta el sostén. Por eso me dio mucho gusto entrar ayer y descubrir que tú estabas más animada, eso es una esperanza para mí, y como le dije a Feri, esto del blog ha sido una bendición, entre otras cosas porque me ha dado la posibilidad de hacer amigas como ustedes que aunque lejos geográficamente, cada vez están más cerca de mi corazón.

Taito dijo...

¿Tú también liadilla, Ilne? Creo que esto es una epidemia... En fin, gracias por tu cariño que es muy bien correspondido.

Apologista dijo...

Que hermosura de palabras! gracias Tay.

Dardo Gonzalez dijo...

me gustan tus textos, te invito a visitar mi blog.
besos